En Bolivia, el 4% de los niños que nacen sufre algún tipo de malformación debido a diversas causas, desde factores hereditarios hasta el consumo de drogas por parte de las madres, entre otras.

La información la dio el médico genetista Igor Salvatierra, jefe de la unidad de Genética del Hospital del Niño en La Paz y miembro del Estudio Colaborativo Latinoamericano de Malformaciones Congénitas (ECLAMC).

          “En Bolivia se calcula que hay unos 200 mil nacimientos por año; según el Ministerio de Salud, el 4% de los nacidos presenta algún tipo de malformación”, es decir, alrededor de 8.000 bebés nacen con anomalías cada año.

          El jefe de cirugía pediátrica del Hospital del Niño, Jorge Galindo, coincide con su colega Salvatierra y agrega que en ese centro hospitalario son atendidos dos neonatos malformados semanalmente, entre ocho y diez cada mes y entre 100 y 120 al año. Aunque no precisó cuántos menores atienden, por diversas dolencias, en ese centro de salud de referencia de La Paz.

          Embarazo en BoliviaEl director del Servicio Departamental de Salud La Paz, Gustavo Marconi, reportó –con datos del Servicio Nacional de Información en Salud (SNIS)- que en 2010 hubo 119 nacimientos de niños con anomalías en los hospitales de la Mujer y de La Paz, en la sede de Gobierno, y Boliviano Holandés y Boliviano Coreano, de El Alto. En 2011 la cifra se redujo a 67 recién nacidos.

          Salvatierra explica que muchos de esos pacientes son transferidos al Hospital del Niño cuando el problema es grave. “Los niños son traídos muchas veces porque de repente la malformación presenta un riesgo”, dijo.

          En el Hospital de la Mujer de La Paz, el neonatólogo Saúl Rueda, también integrante del Estudio Colaborativo, comenta que se atienden unos diez casos de anomalías congénitas por cada 340 nacimientos al mes.

          Causas y casos

          Las malformaciones tienen múltiples causas: pueden ser hereditarias o por un factor ambiental –como exposición a tóxicos- o por causas externas, como el consumo de medicamentos inadecuados o de drogas.

          Galindo y Salvatierra coinciden en que la malformación más común en los neonatos bolivianos es el “ano imperforado”, es decir, el niño no tiene orificio para expulsar el excremento.

          El jefe de cirugía pediátrica explica que el 70% de los casos de anomalías atendidas en este hospital es de ese tipo.

          Acota que el segundo problema común es una malformación en que el duodeno o los intestinos están cerrados.

          “El tubo intestinal que tiene continuidad desde la boca al ano se obstruye de repente” , que deriva en que el menor no expulse excrementos y orina. Esto deriva en que el estómago los retiene y puede llegar a reventar.

          Otra anomalía recurrente es la “atrecia esofágica”, en que el comienzo del tubo del esófago se obstruye, lo que impide el paso de cualquier alimento.

          Rueda explica que en el Hospital de la Mujer la mayoría de los problemas que atiende es el labio leporino y paladar hendido, que -calcula- tiene alrededor de 28 casos al año: “es la tasa más alta de toda Sudamérica”, añade.

          Los médicos coinciden en que no existe un registro nacional sobre estas patologías.

          Salvatierra advierte que 25% de todos los casos pueden poner en riesgo la vida del bebé, aunque Galindo destaca que en el Hospital del Niño la estadística de neonatos malformados que sobreviven es de 70%.

          Especialista hará tres cirugías gratuitas

          El médico mexicano Alberto Peña, precursor de la técnica para corregir la anomalía ano-rectal, estará en Bolivia en noviembre para operar gratuitamente a tres niños con malformaciones ano-rectales.    O      perará en la clínica Los Olivos de Cochabamba a mediados de mes. El cirujano pediatra Jorge Galindo, del Hospital del Niño de La Paz, resalta que una de las bebés que será operada es paciente suya. La pequeña sufre de fístula vestibular, es decir, elimina la orina y los excrementos por la vagina.

          El segundo beneficiado tal vez sea un pequeño de La Paz con fístula recto-uretral, que hace que los desechos sean eliminados cuando orina.

          El tercer paciente aún no está definido, pero se prevé que sea una menor que sufra una malformación muy compleja conocida como “la cloaca”, que ocurre cuando hay una misma cavidad para la vagina, el recto y la uretra.// Página Siete

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