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La Copa de Sudáfrica 2010 fue el primer Mundial que se jugó en el continente africano, donde España logró por primera vez consagrarse campeona gracias a una generación extraordinaria de futbolistas.

La Furia Roja tuvo en Vicente del Bosque al técnico con la virtud de estructurar un verdadero equipo, que no dependió de la inspiración de ningún jugador pero sí de la conjunción de cada una de las piezas y del perfecto equilibrio en los diferentes sectores, donde hubo hombres que brillaron por entre sus compañeros.

Iker Casillas transmitió desde el arco esa seguridad que todo campeón necesita, con tapadas de mérito en los momentos clave de cada partido. En la defensa Carles Puyol fue prácticamente insuperable.

En el medio sector los pases de Xavi e Iniesta fueron determinantes para que sus compañeros puedan marcar, pero principalmente David Villa que se consagró también como goleador del torneo.

Historia de los mundialesLa Copa del Mundo de Sudáfrica 2010 será recordada por muchas cosas, entre ellas el cariño y la alegría que la gente transmitió desde las tribunas, con ese sonido peculiar de las vuvuzelas.

En lo futbolístico, Sudamérica mostró todo su poderío con sus cinco selecciones (Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y Chile) clasificadas a octavos. A excepción de la Roja, las otras cuatro también avanzaron hasta cuartos.

El certamen se jugó en nueve sedes: Bloemfontein, Ciudad del Cabo, Durban, Johannesburgo, Nelspruit, Polokwane, Puerto Elizabeth, Pretoria y Rustenburg.

32 selecciones tomaron parte del evento: Alemania, Corea del Sur, Ghana, Nueva Zelanda, Argelia, Costa de Marfil, Grecia, Holanda, Argentina, Dinamarca, Honduras, Paraguay, Australia, Eslovaquia, Inglaterra, Portugal, Brasil, Eslovenia, Italia, Serbia, Camerún, España, Japón, Sudáfrica, Chile, Estados Unidos, México, Suiza, Corea del Norte, Francia, Nigeria y Uruguay.

Precisamente los charrúas fueron la gran sorpresa del torneo, con Diego Forlán como abanderado, quien por su decisiva actuación fue nombrado el mejor jugador de la competencia mundial.

Los uruguayos lograron alcanzar una semifinal luego de 40 años, pero para acceder a esa instancia tuvieron que sufrir hasta el límite en el partido ante Ghana por cuartos de final. En los últimos minutos de la prórroga, Luis Suárez utilizó sus manos como último recurso para impedir que el balón se introduzca a su arco. El delantero fue expulsado y con lágrimas en los ojos abandonó el campo de juego. Sin embargo, ese llanto se transformó en alegría segundos más tarde, debido a que Asamoah Gyan fallaría el tiro penal.

Los celestes estaban vivos y liquidarían la serie en la definición por penales, llevando al equipo de Óscar Tabárez hasta las semifinales.

Otro de los partidos que se mantienen en la retina es el que protagonizaron Holanda y Brasil. De manera épica, tras ir perdiendo 1-0, la Naranja Mecánica dio vuelta el marcador para imponerse por 2-1 y dejar a los pentacampeones fuera del Mundial en cuartos de final.

En semifinales, Holanda también daría cuenta de otro equipo sudamericano, en este caso Uruguay, para clasificarse a la final, la tercera de su historia, ya que antes también lo había hecho en el 74 y en el 78.

Alemania fue otro de los equipos que llenó los ojos de los aficionados, con su juego contundente en ataque, que le permitió marcar 16 goles en toda la competencia. Sin embargo, sus sueños de llegar a la final se truncaron porque en semifinales se chocó con la favorita del torneo: España.

La Furia logró sobreponerse de la derrota en el debut ante Suiza (1-0), para luego vencer en todos sus partidos, incluida la semifinal ante los germanos (1-0) y disputar su primera final en una Copa del Mundo.

El 11 de junio, el estadio Soccer City de Johannesburgo fue escenario de un apasionante duelo mundialista, que tuvo que resolverse en tiempo de prórroga, luego que en los 90 minutos reglamentarios el lance finalizara 0-0.

Con gol de Andrés Iniesta en el minutos 116, España pudo vencer a Holanda y  más tarde levantar la Copa de la FIFA y poder gritar campeón por primera vez en su historia.

 

La Furia Roja se impuso en la prórroga

Un gol de Andrés  Iniesta en la prórroga le dio  la victoria a España ante Holanda en la final del Mundial de Sudáfrica. La Furia Roja mereció el título en un encuentro  durísimo que acabó en una prórroga.

Minutos  antes del juego entre españoles y holandeses, se palpaba la intensidad  ante la final de un Mundial de fútbol.

Y rodó el balón. En el minuto menos uno se vio la fotografía del partido: una avalancha salvaje de patadas de los holandeses para frenar la circulación de juego de los españoles.

España intentó salir del agujero como pudo. Respondió de vez en cuando al juego fuerte de los holandeses, pero aun así el poco fútbol que se vio partió de España, que intentó buscar a Villa y Pedro en largo, ante la imposibilidad de tocar en corto. En el maremágnum  de patadas y codazos, el que mejor mantuvo la calma fue el arquero Iker Casillas, que tuvo un primer tiempo tranquilo.

En la segunda mitad, los holandeses variaron las patadas por los balones aéreos donde España se perdía. La mejor opción de los naranjas la tuvo Robben y Casillas se la quitó con una salida espléndida.

Y vuelta a empezar. En el meridiano del último periodo, los holandeses empezaron a flaquear y España respiró un poco. Entró Navas y respiró aún más, pero sin resultado, un tanto dormido Villa, aletargados por los golpes el resto, sin acabar de encontrarse cómodos en el choque, que era espinoso, abrupto , cansino y, por qué no decirlo, malo en el pantano     donde lo había metido Holanda. Cansados, los naranjas se pasaron el último tramo encerrados, sin fuerzas ni ganas de jugar, las mismas que habían tenido durante todo el partido. Se fueron salvando entre faltas y cortes de última hora, todo confiado a la contra de Robben que, ciertamente, dio más de un susto a la defensa rival.

Y a la prórroga, con los dos rotos, unos cosidos a patadas y los otros cansados de pegarlas. El fútbol se quedó olvidado en la taquilla del árbitro, sin desempolvar. En lo extra, todo fue de España, tres espléndidas ocasiones de Cesc Fábregas, Iniesta y Navas, pero  sin premio al único que lo intentaba.

Y como suele pasar, el único que buscó el desnivel  lo logró: Iniesta aprovechó un pase interior y la colocó dentro, después de tanto sufrimiento para los miles de españoles que asistieron al estadio sudafricano y para los que vieron el lance por televisión. Al final, la gloria fue para el mejor:  España.

El combinado español se proclamó campeón por primera vez en su historia. Un selecto grupo de futbolistas antepusieron el buen juego a las individualidades y lograron lo que todavía es un hito histórico.

"Mi único sueño, cuando el fútbol era sólo diversión, era llegar a ser jugador.  Yo nunca soñé con marcar un gol en un partido final de un Mundial”. Andrés Iniesta, autor del único tanto en la final

"Sí, yo hago el trabajo sucio. ¡Y qué! Un equipo de fútbol no puede estar formado por 11 bailarinas. Todos deben meter”.  Mark van Bommel, volante de la selección  de Holanda luego de la final.// Página Siete (BO)

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