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Uno se dirige por la carretera a Tambo Quemado y de pronto se encuentra a la izquierda con una Isla de Parihuanas, donde anualmente estas aves llegan al lugar en abundancia, por la bondad de sus tierras minerales y de fondo se puede observar el nevado Sajama, pero en esta época de invierno emigran al continente africano.

El lugar es muy tranquilo, cuentan los comunarios, pero nos sorprendió cuando nos dijeron que el “lago se había trasladado más abajo”, ya que el pueblo estaba más arriba, que efectivamente no se ve mucho desde la carretera y hay que seguir un sendero para ubicar la población, donde las imágenes desde el lugar son espectaculares, es algo así como un montículo que se divisa como un mirador de paisajes naturales.

Macario Mamani Estrada, uno de los habitantes más longevos del pueblo de Lagunas, cuenta que la Isla, de repente apareció en el sector y actualmente se mantiene, el “lago estaba en el pueblo y se bajó a este lugar, eso nos han contado nuestro padres”, afirma.

Agrega y mirando al nevado cuenta la leyenda de años “en esta zona existe el Cerro Comisario, que está en dirección al Sajama y tiene su historia, pues se dice que los incas lo trajeron para cuidar plata y oro que traían de Potosí, porque ahí descansaban y tenía mucha vegetación. Ahora se está perdiendo y solamente aparecen piedras. Hay ruinas en el sector y antes hacían sacrificios los incas, tienen casas de piedra en ese cerro”.

Turismo en Oruro, Bolivia“Nosotros no hacemos esos sacrificios, tenemos mucho respeto por nuestro nevados y nuestra naturaleza, por ejemplo en septiembre llegan las parihuanas a lago Isla, patos, patillos, huallatas. Los turistas aprecian esto y llegado el momento el lago se vuelve colorado y donde las aves ponen sus huevos en los costados del lago Isla del pueblo Lagunas”.

Según afirman los habitantes viven encima de una laguna seca y de ahí nace el nombre del pueblo Lagunas, ubicado más al noreste del Sajama.

Al parecer es así, ya que si uno camina por las calles, gran parte de las mismas tienen mucha arena, muy propias de lugares donde había agua.

El pueblo vive de la ganadería y la agricultura, durante todo el año se dedican al pastoreo y sembrar especies como la quinua, cebada y otros productos. Mientras que las mujeres hilan la lana de llama y alpaca para luego convertirlas en artesanías que son vendidas en el pueblo, aunque su gran problema es justamente ser tomados en cuenta en un circuito turístico en el norte orureño.

El secretario de Turismo de la Gobernación, Alfredo Lucana, sostiene que “el objetivo principal de la expedición de medios de comunicación, es relanzar el turismo del Parque Nacional Sajama y otras poblaciones, mostrando la hermosa naturaleza que tiene el lugar como los géiser, fauna, flora, altura, el clima y que seguramente mucha gente desea conocer”.

INFRAESTRUCTURA

Actualmente, la Gobernación ha comprometido un seminario para guías de turismo de las regiones, la impresión de material gráfico, elaboración de spot televisivos para promocionar la región “deseamos recuperar el flujo turístico que antes tenían, cuando incluso venían a visitar las universidades. Ahora se implementaron varios servicios y comodidades en los albergues, refugios, hostales. En cuanto se refiere al Sajama, tenemos comprometido la mejora de la vía de acceso”, sostiene el secretario.

La autoridad advierte que no debe descuidarse el turismo, porque es una buena alternativa económica en la región norteña de Oruro que genera la creación de empleos artesanales y valorizar sus riquezas naturales.

Advierte también que es prioritario mostrar otras regiones como: Machacamarca, Poopó, Salinas de Garcí Mendoza, Huanuni; poblaciones que desean fortalecerse con varias actividades. En el norte “coordinamos con autoridades de Curahuara de Carangas, Sajama, Lagunas y los respaldamos en sus inquietudes”, afirma Lucana. Mención aparte merece el gran trabajo de la responsable del programa Destino Turístico de Oruro y organizar la expedición a las regiones Alejandra Sóliz Espada.

Turismo en Oruro, BoliviaLA PAJA BRAVA

Es impresionante la cantidad de pajales que tiene el altiplano, uno puede observarlas en esa dimensión; sin embargo, para los habitantes de esas regiones andinas de nuestro país, son clave los pajonales e incluso para la sobrevivencia de la agricultura, ganadería y medicina natural.

Pues cuando uno viaja por altiplano boliviano, a la distancia observa un bosque de paja brava en temporadas verdes o quemadas.

Según comunarios, cuando la paja está seca, no quiere decir que esté muerta, pues por el invierno se cubre de esa manera y su raíz sigue viva y es cuestión de mejor tiempo para que surja de nuevo.

En tiempo de invierno la paja brava se corta y sirve para el techo de las casas, para adobes, escobas y otros enseres que utilizan en poblaciones rurales. Pero también se las quema para que salga una nueva planta muy fresca (coyuyo) para alimentar a las llamas y alpacas.

Medicinalmente se la considera como una planta muy bondadosa “es muy curativa, la festuca o paja brava es buena para la vesícula, primero se muele cuando está verde y sale un jugo de la paja y se toma”, afirma uno de los habitantes.// El Diario (NET)

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