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Los funcionarios que forman parte de la reciente burocracia en el país tienen características diferentes a los tecnócratas de épocas pasadas. Un estudio sobre estos servidores públicos en tres reparticiones estatales revela que se trata de empleados públicos con base orgánica, es decir que responden a sus organizaciones sindicales o gremiales, y que han pasado por una doble elección democrática.

La investigación "Composición social del Estado Plurinacional. Hacia la descolonización de la burocracia", elaborada por Ximena Soruco (coordinadora), Daniela Franco y Mariela Durán, indaga en las características de los funcionarios públicos que se desempeñan en el Ministerio de Educación (La Paz), la Gobernación de Chuquisaca y el Gobierno Municipal de La Guardia (Santa Cruz). El estudio se hizo en el marco del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Vicepresidencia del Estado.

Una primera parte cuantitativa del estudio levanta información sobre los rasgos de edad, género, ascendencia social, escolaridad, autoadscripción étnica, militancia política, forma de llegada a la función pública, etcétera. Pero una segunda parte de la investigación indaga en estudios de caso en los que se analiza la identidad social, los logros de género, la indianización existencial, la movilidad social y la organicidad en la vida laboral.

La investigadora Daniela Franco explica que los estudios de caso ingresan a los procesos sociales atravesados por los funcionarios a partir su experiencia personal. Uno de los hallazgos de este análisis es la presencia de un "nuevo servidor público, un sujeto orgánico". "En las entrevistas ha sido muy interesante toparme con sujetos que no se hablan desde su nombre y apellido particular, sino desde el contexto al que pertenecen… Hay un funcionario público que se habla desde su colectividad", dice en una entrevista con el Periódico Digital del PIEB.

Burocracia en BoliviaLa llegada misma la función pública es a través de las elecciones. Franco explica que esa dinámica muestra funcionarios públicos con base orgánica que han pasado por un doble proceso democrático, primero ser elegidos entre sus bases para ir a un puesto público y luego ser elegido para ejercer formalmente el cargo.

"Por por un lado se ha votado (los electores) para que, digamos, Esteban Urquizo esté en la Gobernación de Chuquisaca, pero además al interior de las bases, de los sindicatos, han determinado quién iba a ir (como candidato). Ha habido como un doble proceso democrático para que esta persona esté aquí, lo cual es totalmente sui generis. Esta pertenencia a la organización sindical hace que la asamblea sindical cobre relevancia porque en las asambleas se delibera no sólo quiénes van a ser parte de la función pública sino también cómo están gestionando, cómo están desempeñándose en el cargo", dice Franco.

La investigadora explica que esta dinámica tiene que ver con una "realidad del afuera" (mercados, comunidades rurales, saberes políticos, etc.) que es llevada hacia "adentro", es decir al ámbito burocrático en el que ahora se desempeña el funcionario público. En este trabajo al servicio del aparato estatal es útil esa "realidad del afuera" que se expresa en la participación en asambleas o espacios de deliberación donde la indianidad tiene centralidad.

"He entrevistado a funcionarios que dicen 'mi vida orgánica empezó activamente a los 7 años'. Eso es impresionante -dice Franco- porque tienes una funcionaria pública elegida por sus bases para ser técnica en la Gobernación de Chuquisaca, a los 21 años, lo que significa que antes ha sido representante, secretaria, ha empezado muy temprano con esta praxis política. Ahí hay una formación ancestral, que se da en la vida cotidiana y que es paralela al mercado, a esta institucionalidad de la academia donde se ingresa a partir del mercado, (a través de la apertura) que da el dinero, en cambio ésta es más por las redes sociales".

Otros aspectos analizados en esta parte cualitativa de estudios de caso están concentrados en los capítulos: Del blanqueamiento a la sutura de la identidad social dañada; La mujer en la función pública; Funcionarios: Del blanqueamiento a la indianización existencial; Indianidad: Hacia la movilidad social y representatividad política.

 

Entre los servidores públicos hay más jóvenes, más indígenas y más mujeres

Los servidores públicos que echan a andar el aparato gubernamental son principalmente jóvenes, entre ellos existe mayor presencia de indígenas y mujeres, y tienen mejores niveles educativos, ocupacionales y de ingreso que sus padres, según un estudio realizado para conocer cuánto ha cambiado la composición social del Estado Plurinacional en los últimos años.

La investigación titula precisamente “Composición social del Estado Plurinacional. Hacia la descolonización de la burocracia”, y estuvo a cargo de las investigadoras Ximena Soruco (coordinadora), Daniela Franco y Mariela Durán, miembros del Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Vicepresidencia del Estado. Los resultados de la investigación están en un proceso de difusión con presentaciones en distintas ciudades del país.

La socióloga Ximena Soruco explica que la intención del estudio era conocer cómo se está expresando, o no, las propuestas de descolonización, la construcción de lo comunitario y el Estado Plurinacional en términos concretos, y una manera era analizando los perfiles sociales de los funcionarios públicos. Para ello tomaron tres casos de estudio: el Ministerio de Educación creado casi junto a la república, la Gobernación de Chuquisaca que tiene un gobernador indígena (Esteban Urquizo) y el Gobierno Municipal de La Guardia, ciudad intermedia en el departamento de Santa Cruz.

Si antes ser indígena era igual a ser pobre, habitante del área rural, campesino como ocupación central y con bajos niveles de escolaridad, al parecer ese perfil ha cambiado, y una de las formas de medir esto era ver el perfil social de los funcionarios públicos en las tres reparticiones que funcionan en áreas urbanas. Las investigadoras aplicaron encuestas en los tres casos a los funcionarios, de directores para abajo, en cada repartición, y compararon esa información con el censo de funcionarios públicos realizado en 2001.

Burocracia en BoliviaPara empezar se advierte más presencia de mujeres en el aparto público: como ejemplo en La Guardia había 21% de mujeres en 2001, pero en 2013 son el 33%; en Chuquisaca ha bajado de 42% a 38%, y en el Ministerio de Educación esa presencia subió en dos puntos porcentuales (de 46% a 48%). La mayoría de ellas tiene entre 21 y 40 años de edad.

Soruco explica que los funcionarios públicos, en general, están principalmente en los rangos de 21 a 30 años y de 31 a 40, el grupo de 41 a 50 años se ha reducido en 6%; más precisamente en La Guardia más de la mitad tiene entre 15 y 30 años de edad, y en la Gobernación de Chuquisaca un tercio de los servidores está en el rango de 21 a 30 años.

“Se piensa que este proceso de democratización del Estado ha implicado bajar los niveles educativos, pero no, los niveles de educación se han mantenido y en algunos casos, incrementado”, dice Soruco. Por ejemplo en 2001 había un 50% de funcionarios con licenciatura en la prefectura de Chuquisaca, pero en 2013 ese rango subió a 53%, lo mismo en Ministerio de Educación donde se reduce en 4% la presencia de los licenciados pero aumenta en 11% la de los postgraduados. En general, si se analiza el sesgo de género igual se puede verificar que el 46% de funcionarias tiene licenciatura frente al 43% de sus pares varones, la diferencia en cuanto a título de postgrado es de un punto porcentual a favor de los hombres.

Por último los funcionarios públicos se autoadscriben indígenas: el 18% en La Guardia, el 63% en la Gobernación de Chuquisaca y el 45% en el Ministerio de Educación. Además se trata de funcionarios orgánicos en sentido de que pertenecen a una organización sindical o gremial, antes que a un partido político, en este caso el oficial Movimiento Al Socialismo.

Otras características muestran que la manera de reclutar personal está vinculada al concurso de méritos principalmente (disminuye la invitación directa), existe un escaso tiempo de permanencia en el cargo (menos de un año en promedio) y se percibe un debilitamiento de la estabilidad laboral (mayor presencia de eventuales).

“El Estado actual ha democratizado su acceso en un espacio de empleo público muy significativo en la economía nacional. De tal manera, la consecuencia de la Ley de Participación Popular, crear una burocracia rural, no solo se ha profundizado sino que se ha incrustado en las ciudades”, dice una de las conclusiones. Además “este funcionario público del Estado Plurinacional es nuevo, en la medida en que sus padres no fueron funcionarios, sino que se desempeñaban como agricultores, en oficios, comerciantes y profesionales y su nivel educativo era menor al de sus hijos burócratas. Este hecho demuestra la existencia de movilidad social ascendente entre los funcionarios y abre vías para seguir estudiando el vínculo entre la movilidad social y el Estado, más cuando esa instancia es históricamente un importante empleador en las ciudades”.

Ximena Soruco comenta que el dato de la ascendencia parental de los funcionarios es importante porque da cuenta de que no fueron las relaciones sociales reproducidas por las familias y grupos de poder las que llevaron a los servidores públicos a ocupar esos puestos. “Lo interesante de esto –dice-- es que durante los 70, 80 y 90, la manera de ascenso social para el hijo profesional sobre todo era desconocer el origen indígena de los padres y el suyo propio, mestizarse. Ése es el cambio con Evo Morales, no necesitas hacerlo, incluso autoafirmarte indígena es una manera de acelerar el ascenso social”.

El documento aborda también un capítulo sobre las subjetividades plurinacionales, y un análisis acerca del servidor público en el tiempo.// PIEB (BO)

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