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El uso de la tierra para el pastoreo de ganado, para cumplir con la obtención de carne y productos lácteos, lana y cueros, es el principal factor en la generación de la huella ecológica de Bolivia (61,2%), según el Informe Planeta Vivo 2014, elaborado por WWF. La segunda causa está en los cultivos agrícolas, seguida de la huella de carbono, los productos forestales y en último y quinto lugar, la explotación de recursos pesqueros.

Producir alimentos, usar agua y generar energía tienen un impacto ecológico sobre el medio ambiente que preocupa a los estudiosos. Por eso el Informe Planeta Vivo insiste en la necesidad de impulsar un desarrollo sostenible, frente a una realidad en la que las especies de vertebrados han disminuido en 52% entre 1970 y 2010 en todo el planeta.

Bolivia tiene una huella ecológica de 1.58 hectáreas globales por persona (gha) en tierras destinadas al pastoreo (61,2%), en tierras de cultivo 0.43 hectáreas globales por persona (16,7%), la huella de carbón está en 0,34 gha (13,2%), en el uso de tierras para abastecer de madera, pulpa, productos de madera y leña (combustible) con base en la explotación forestal 0.17 gha (6.6%), y en suelo urbanizado 0.06 gha (2.3%).

El estudio advierte que “los países de bajos ingresos tienen la huella más pequeña, pero sufren las mayores pérdidas de ecosistemas”. Los países más ricos dependen de la biocapacidad de otros países para sostener los estilos de vida de sus habitantes, mientras que los paísesde ingresos medios y bajos han visto poco incremento en sus huellas per cápita, ya relativamente bajas.“Necesitamos 1,5 planetas para satisfacer nuestras actuales demandas de naturaleza. Esto significa que nos estamos comiendo nuestro capital natural, haciendo más difícil mantener las necesidades para futuras generaciones. El doble efecto del crecimiento de la población humana y una elevada huella per cápita multiplicará las presiones que ejercemos sobre nuestros recursos”, dice el resumen de estudio.Ganadería en Bolivia

A nivel global, se sabe que entre 1970 y 2010, se produjo una disminución de 32% en 6.569 poblaciones de las 1.606 especies en el Índice de Planeta Vivo (IPV) templado. El IPV tropical muestra una reducción de 56% en 3.811 poblaciones de 1.638 especies durante el mismo período. América Latina presenta la disminución más dramática: una caída de 83%. La pérdida de hábitats, y la degradación y explotación debidas a la caza y la pesca, son las principales causas de esta disminución.

El estudio afirma que, en más de 40 años, la presión de la humanidad sobre la naturaleza ha excedido la capacidad del planeta para reponer ese consumo. “Necesitaríamos la capacidad regenerativa de 1,5 planetas Tierra para brindar los servicios ecológicos que usamos cada año --dice. El ‘exceso ecológico’ es posible, por ahora, porque podemos talar árboles a mayor velocidad que el tiempo que requieren para madurar, pescar más peces que los que los océanos pueden reponer, o emitir más carbono a la atmósfera del que los bosques y océanos pueden absorber”.

Las consecuencias de este panorama son una reducción de la cantidad de recursos y la acumulación de deshechos a tasas mayores que las que se pueden absorber o reciclar. Tal es el caso de las crecientes concentraciones de carbono en la atmósfera, un hecho probado por distintas investigaciones científicas.// PIEB (BO)

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