Un 58% de las trabajadoras sexuales busca atención médica lejos de su casa o barrio para evitar que se sepa su oficio, otro 43% busca atención lejos de donde realiza su actividad para evitar que lo sepan en el servicio de salud y otro 37% fue obligado a hacerse un análisis por ser trabajadora sexual. Estas son algunas cifras de una encuesta realizada en 15 países de América Latina que dan cuenta de situaciones de discriminación hacia esta población.

Los dos primeros factores “están vinculados, en cierta medida, con el secreto bajo el cual se intenta mantener la actividad, evitando posibles situaciones de discriminación, ya sea por parte de las personas allegadas como por parte de los profesionales o personal de salud. En este sentido, un 33 % no quiso ir al hospital o servicio de salud para no tener que dar explicaciones sobre su actividad”, dice el “Estudio sobre estigma y discriminación en los servicios de salud a las mujeres trabajadoras sexuales en América Latina y el Caribe”, apoyado por la RedTraSex con financiamiento de Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria.

Los porcentajes más altos están a nivel de la región andina donde están Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia. Para ver otros indicadores, nuevamente en América Latina y el Caribe se puede ver que en un 14,6% de casos las derivaron a un servicio de infectología o de enfermedades sexuales por ser trabajadora sexual aunque la consulta fuera por otro motivo; en un 12,8% le negaron la atención que necesitaba por ser trabajadora sexual; y a un 45,4 la trataron muy bien al contarle a algún médico que era trabajadora sexual.

“Ciertas experiencias de discriminación y hostilidad manifiestas –dice el estudio-- fueron vividas por al menos un tercio de las respondentes: hostilidad por parte del personal administrativo, sufrir discriminación y tener que cambiar de hospital o servicio, y a un 13% les negaron directamente la atención. A veces no son los profesionales de salud en sentido estricto quienes discriminan o dificultan el acceso, sino el contexto general obstaculizado por la persecución y estigma del trabajo sexual”.

Discriminación a las prostituasTambién se identificaron experiencias más sutiles de discriminación o presión, como recomendaciones (incluso violentas) para que abandonen el trabajo sexual, derivarlas a asistencia psicológica y/o de infectología aunque la consulta fuera por otro motivo, o la violación de la confidencialidad. En el caso de la obligación de hacerse análisis médicos por ser trabajadoras sexuales, el estudio advierte que se trata de una situación en que un derecho se transforma arbitrariamente en una obligación.

Los casos más evidentes de discriminación suceden en la región andina, mientras que en la subregión Cono Sur se presentan menor número de experiencias de discriminación y estigma en los servicios de salud, y en la subregión de América Central y el Caribe una mayor cantidad de encuestadas vivió discriminación directa en los servicios de salud por ser trabajadoras sexuales (un 28% se vio obligada a cambiar de servicio de salud y a un 21% le negaron atención).

El estudio emite algunas recomendaciones, la principal es desarrollar actividades de sensibilización entre las y los profesionales de salud y en especial entre el personal administrativo y de trato al público; todo esto para superar el maltrato en la atención y las deficiencias en la comunicación entre profesionales y pacientes.// PIEB (BO)

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