La histeria colectiva rodea al pueblo de Paurito (Santa Cruz), caracterizado por la conservación de la cultura oriental, producto de la crisis convulsiva que sufrieron al menos 50 estudiantes del colegio Gabriel José Moreno por la práctica de la güija.

Paurito, una comunidad a 30 kilómetros al suroeste de Santa Cruz, vive uno de sus peores episodios desde el lunes, cuando “cayeron” los primeros tres estudiantes, tras practicar la güija, un tablero dotado de letras y números con el que supuestamente se entabla contacto con los espíritus.

De acuerdo con versiones de los pobladores, relatadas a La Razón, el segundo hecho se registró el martes, cuando 14 alumnos sufrieron malestares; pero lo más “alarmante” ocurrió el miércoles, cuando al menos 33 estudiantes presentaron convulsiones y extraños comportamientos. 

Para los habitantes “nada volverá a ser lo mismo” después de aquel día, pues sienten que el temor crece cada vez más en la población, al punto de que reconocen la histeria colectiva.  En las calles de Paurito, conocido por la elaboración del sombrero de saó y la conservación de la cultura oriental, el único tema de conversación es el caso de la güija.

Histeria en Santa CruzExisten varias versiones sobre lo sucedido con los estudiantes, para algunos todo empezó en la construcción del predio educativo porque los obreros habrían sido los primeros en jugar la güija. “Ellos dejaron todo abierto”, contó una vendedora de dulces del colegio que no quiso dar su nombre.

“Hemos conocido que estos trabajadores, en lugar de desechar el juego, enterraron en el colegio la tabla que lleva una gráfica de dos estrellas sobrepuestas y un abecedario”, agregó un vecino. Otros aseguraron que dos jóvenes con antecedentes penales habrían inducido a los escolares a ese juego, que les provocó desmayos y convulsiones.

La comunidad decidió declarar la emergencia y conformar un comité especial para organizar grupos de búsqueda del tablero. En el recorrido, los pobladores hallaron seis gallinas muertas.

Establecimiento. El jueves se suspendieron las clases por 48 horas, ante el temor de los escolares de retornar a la escuela. “Prefiero que mi niña pierda el año escolar y no quede como las otras”, dijo Mario A. Miembros del comité aseguraron que la continuidad de las clases es incierta porque los padres de familia no quieren enviar a sus hijos. Jacqueline Angulo, directora del establecimiento, aclaró que la suspensión fue decisión de padres y no de autoridades educativas.

La población recurre a los religiosos para recuperar la tranquilidad. El padre de Cotoca Rogelio Fernández bendijo el colegio y celebró una misa de salud para el pueblo. Después, acudieron 15 pastores evangélicos de diferentes lugares para orar por Paurito y pedir “su liberación”. El grupo pretende visitar cada vivienda.

El informe médico del Servicio Departamental de Salud (Sedes) Santa Cruz descartó cualquier patología (enfermedad) y atribuyó la reacción a problemas psicológicos.

La psiquiatra y responsable de Salud Mental, Patricia Tapia, indicó que una de las medidas urgentes será el tratamiento grupal y personal de los alumnos. “En esta situación, juega un papel muy importante el miedo y la sugestión. Mientras más jóvenes sean, más crédulos y vulnerables son. Es importante el apoyo de psiquiatrías”.

Sin embargo, para el vocero de la Iglesia Católica de Santa Cruz, Erwin Bazán, se trata de una sugestión colectiva, porque aún no hay elementos que confirmen la presencia demoniaca. “Son adolescentes cuya personalidad está en proceso de formación. El 90% de los casos esconden problemas familiares y de conducta”.

En Guarayos hay otros 6 afectados

En el colegio Cristo Rey de Guarayos (Santa Cruz), otros seis estudiantes habrían sufrido convulsiones producto de la práctica de la güija. La edad de los escolares oscila entre los 13 y 14 años. El hecho habría ocurrido también el lunes, cuando se reportaron los primeros tres alumnos con convulsiones en Paurito. La práctica con el tablero que supuestamente convoca espíritus se realizó en la plaza principal de la localidad, según la Red Uno.

Los padres de familia, con el apoyo de los religiosos católicos y evangélicos, lograron estabilizar a los estudiantes y calmar a la población a través de las oraciones. Los médicos habrían confirmado que los jóvenes se encuentran con buen estado de salud y la población recuperó la tranquilidad.

Opiniones de padres de familia y vecinos

‘La fe salvó a mi hija’: Antonio D., padre de familia

“Llamé a un amigo religioso y me aconsejó rezar por el alma de mi hija y que tuviera fe. Me bajé la gorra y empecé a orar, le llevé a una iglesia, le hice beber agua bendita y se repuso”.

‘No será lo mismo’: Rufino Farell

“Nada volverá a ser como antes, porque la gente está asustada y teme que haya una nueva caída. Según investigaciones, habría una lista de 65 chicos, 50 de ellos ya cayeron”.

‘Que los sancionen’: Franklin J.

“Espero que las autoridades arresten y sancionen a los que indujeron al juego, sino el pueblo tomará sus propias medidas de seguridad. Tenemos miedo de que vuelva a suceder”.

‘No quieren ir a clases’: Fernando M.

“Mis dos hijos presenciaron ese episodio, ahora tienen terror de retornar a clases, incluso uno de ellos me pidió que le cambiemos de colegio. Había otro caso, pero esta vez son 50”.// La Razón (COM)

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