El 20 de octubre de 1904, Chile y Bolivia firmaron un tratado que puso fin a sus disputas territoriales, pero no a sus rencillas. La relación entre ambos países sigue siendo hoy uno de los puntos candentes del panorama político de Sudamérica. Bolivia entró en el siglo XX con amplias posibilidades de desarrollo y un avance palpable en diversos aspectos. Para introducir al país en un mercado mundial se decidió dar mayor importancia a la labor diplomática y fomentar unas relaciones fluidas con otros países. Como consecuencia de ello, se firmaron distintos convenios de paz y acuerdos comerciales.

Sin embargo, los problemas con los territorios vecinos no cesaron para Bolivia. Y, desgraciadamente, su resolución no siempre se acogió a vías pacíficas, lo que llevaría irremediablemente al nacimiento de conflictos directos entre países colindantes, por cuestiones de fronteras, propiedad y límites territoriales. En términos generales, no hubo ni la voluntad política ni la responsabilidad suficiente para ello, publicó El Mundo.es

TENTATIVAS DE SOLUCIÓN

Según relata Luis Maira en El largo conflicto entre Chile y Bolivia. Dos visiones, se dieron otras cuatro coyunturas propicias para solucionar el conflicto de la salida al mar de Bolivia, pero no se aprovecharon del modo adecuado y el acuerdo nunca llegó a tomar forma.

La primera de estas coyunturas favorables fue la firma, por parte tanto de Chile como de Bolivia, de tres Tratados en 1895 (comercio, transferencia de territorios, paz y amistad). Chile se comprometió a entregar a Bolivia los Tacna y Arica, si finalmente Perú terminaba por otorgárselos. En caso contrario les ofrecería la Caleta Vítor hasta la Quebrada de Camarones u otra zona similar, además de una dotación económica. Finalmente, las propuestas chilenas no fueron aceptadas por Bolivia, que exigía elegir la zona litoral a ocupar en caso de no recibir Tacna y Arica como demandaban.El mar es de Bolivia

La segunda es la denominada Propuesta Kellog de 1926, planteada Frank Kellog (secretario de estado de EEUU). Kellog mandó una nota a los gobiernos de Bolivia, Chile y Perú, en la que reflexionaba sobre la conveniencia de otorgar Tacna y Arica a Bolivia.

Como contraprestación, Bolivia debería pagar una cierta cantidad de dinero y Arica debería mantener un estatus de puerto libre y desmilitarizado. Bolivia acogió con mucho interés la propuesta, Chile tampoco se opuso a ella, pero Perú se negó tajantemente. Otra tentativa infructuosa.

La tercera de ellas, en 1950, se conoce como la del Corredor Boliviano. Debido a la buena relación existente entre el presidente chileno González Videla y el diplomático boliviano Ostria, se propuso que Bolivia se hiciera con una franja de territorio al norte de Arica, a cambio de permitir acceder a Chile a importantes recursos hídricos bolivianos -una propuesta muy atractiva para Videla, ya que podría seguir impulsando su plan de desarrollo para el Norte Grande-.

Sin embargo, fue una indiscreción del propio Videla la que dio al traste con este nuevo intento de alcanzar consenso. El presidente chileno le contó a Harry Truman, presidente de EEUU, los planes -todavía confidenciales- que había perfilado con Ostria. El estadounidense habló de ellos en público en una rueda de prensa, antes de que se hiciera oficial. Primero creció la oposición, mientras que la filtración ahogó cualquier posibilidad de concretar lo acordado.

El cuarto y último acercamiento reseñable tuvo lugar en 1975, en la reunión de Charaña entre los presidentes Banzer y Pinochet. Ambos países anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas cordiales (que habían cesado 13 años antes) y afirmaron que se intentarían alcanzar soluciones para los asuntos trascendentales que enfrentaban a Chile y a Bolivia.

Ese fue el punto de inicio de una compleja y detallada negociación. Bolivia pedía dos territorios (uno en Arica y otro al sur). Chile ofreció la cesión de “una costa marítima soberana” desmilitarizada y, a cambio, recibiría una superficie compensatoria y podría, también, hacer uso de las aguas del Lauca.

Bajo el punto de vista de Maira, fue Perú el que impidió que esta propuesta prosperase argumentando que no había en ella nada concreto. Según el Tratado de 1929 Perú debía consentir cualquier transferencia o cambio que tuviera efecto sobre sus antiguos territorios. El proceso de negociación se rompió -pese a los intentos de reavivarlo en 1977- y Bolivia rompió relaciones diplomáticas con Chile en la primavera de 1978.

GAS POR MAR

El factor que tensó otra vez las relaciones entre Chile y Bolivia hizo acto de presencia en el año 2000: el descubrimiento de importantes reservas de gas en Bolivia, concretamente en el departamento de Tarija. Este descubrimiento convirtió a Bolivia en el segundo país con mayores reservas de gas natural en Sudamérica.

En 2004, Carlos Mesa, el que fuera en esos momentos presidente de Bolivia, hizo un referéndum sobre el gas natural para que los ciudadanos bolivianos dieran su opinión al respecto. De las cinco preguntas una hacía referencia directa Chile: “El 62% (de la población) lo facultó para usar el gas como una herramienta para lograr una salida al Océano Pacífico, de acuerdo a su fórmula gas por mar”, según los datos aportados por Luis Maira en El largo conflicto entre Chile y Bolivia. Dos visiones. El conflicto no parece haber cesado, ni siquiera parcialmente, a tenor de los datos.// El Mundo (ES)

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