Juan es el primer boliviano que se hizo tatuar los ojos. Ahora, su globo ocular no es blanco, sino azul metálico. Este trabajo se llevó a cabo el sábado, durante la Convención de Art Tattoo Bolivia 2014, en el Club La Paz.

“Ya no tiene el área blanca en el ojo, ahora todo ese espacio es azul metálico”, describió Gunnar Quispe, organizador de este encuentro internacional  y uno de los mayores representantes bolivianos en el mundo de este arte de grabado en el cuerpo.

El tatuador de Juan, que también practica este arte en el país, fue Emilio González, un médico cirujano venezolano que tiene el 85% de su cuerpo grabado, una lengua partida en dos como una serpiente, lleva protuberancias en la frente y en los brazos y es uno de los máximos exponentes en las modificaciones corporales extremas.

“Solo personas especializadas pueden hacer este tipo de trabajo, no lo puede hacer cualquiera”, recalcó Quispe, al informar sobre el trabajo en los ojos de Juan.

Tatuajes en BoliviaLa quinta versión del Art Tattoo Bolivia 2014, que se desarrolló en el Club de La Paz desde el viernes 7 hasta anoche, contó con la participación de 160 artistas nacionales y extranjeros en 60 quioscos dispuestos para la exposición.

Para Quispe, el encuentro fue positivo por dos razones: por el   primer tatuaje en el ojo en el país y porque esta actividad será reflejada en la próxima edición de la revista mundial Tattoo Society.

Para Gabriela Gutiérrez, del estudio Gaba Tattoo, la primera mujer tatuadora del país, el evento tuvo una buena organización. “Es el mejor organizado en los siete años en los que participo. Además que hay mucha más gente que se está tatuando”, opinó.

“Es muy lindo que una ciudad tan grande haga una convención de tatuajes como ésta”, comentó Erwin Montero, un tatuador cruceño, quien agregó que poco a poco la sociedad se está abriendo a esta manifestación de arte. 

Alejandro Aedo, quien vino de Concepción, Chile, comentó que hay un buen nivel de los artistas, tanto bolivianos como extranjeros. “La gente aquí prefiere más el estilo tribal, precolombinos, en blanco y negro”, explicó.

Federico Ruiz, que arribó desde la ciudad de México, también calificó como positivo el encuentro internacional de tatuadores. “Es un evento que ha tenido una muy buena organización, porque desde el primer día ha habido una muy buena respuesta del público”, afirmó el artista.

Entre el público asistió Vladimir Suárez, quien tiene 12 tatuajes en el cuerpo, entre los que resaltan los nombres de sus hijos. En esta ocasión llegó con su hija  Michelle, quien tiene un grabado en la espalda, y con su hijo Alejandro, quien también quiere expresar en su cuerpo el cariño que siente por su familia.

“No hay limitantes en la vida. Tengo 44 años y voy a hacerme más tatuajes”, comentó Vladimir en la última jornada del encuentro de tatuadores corporales.// La Razón (COM)

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