A mayor nivel educativo de una mujer, menor es su trabajo de cuidado en el hogar; pero las mujeres con el mismo nivel educativo que los hombres, es decir dentro de un mismo estrato social, hacen más trabajo de cuidado que sus compañeros, dice una de las reflexiones de las estadísticas levantadas en Cochabamba, en noviembre del año pasado, para conocer las condiciones de vida de la población.

Los resultados de esta discusión se compartieron la semana pasada en el Foro Regional en la ciudad de Cochabamba, un espacio que se realiza por un esfuerzo compartido entre Ciudadanía-Comunidad de Estudios Sociales y Acción Pública, el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) y el diario Los Tiempos con el propósito de llegar a dirigentes de organizaciones sociales, partidos políticos y autoridades con los resultados de investigaciones cortas realizadas sobre temas relevantes.

El estudio presentado por Jackeline Garrido Cortés V., miembro de Ciudadanía, tiene base en la encuesta departamental llevada a cabo por esa institución en noviembre de 2014, en las cinco macroregiones de Cochabamba: región metropolitana, valle alto, trópico, andina y cono sur. La encuesta levantó información sobre diferentes tópicos, era multipropósito, y uno de ellos fue el uso del tiempo dedicado por las personas al trabajo del cuidado.

“No es una encuesta especializada en uso del tiempo, pero sí hemos incluido (preguntas al respecto), sobre todo (para saber) cuántas horas al día se le dedica a esta tarea en el hogar”, dice Garrido Cortés. Entre las tareas hogareñas de cuidado están: lavar, cocinar, planchar, cuidar a los enfermos (cuando los hubiera), cuidar niños, cuidar a las personas de la tercera edad, cuidar a personas con capacidades diferentes, hacer compras, llevar a la escuela a los niños, apoyarles en sus tareas, darles apoyo emocional, entre otras. Entonces una de las preguntas consultadas es “¿cuántas horas promedio al día dedica usted al cuidado de su hogar y de los miembros de su familia?”. En promedio las mujeres dedican cerca de 7 horas a estas tareas, mientras que los hombres 3,5.

Mujeres en BoliviaOtras preguntas de la encuesta, aplicada a 1.044 personas (513 varones y 531 mujeres mayores de 18 años), tienen que ver con “¿quién es la persona responsable de las tareas del hogar?, ¿en qué medida cree usted que el trabajo debe ser repartido de manera equitativa entre hombres y mujeres de la familia?, ¿en qué medida el Estado debe ser corresponsable con el trabajo de cuidado?”.

“Los resultados son bastante interesantes y puedo resumirlos así: ‘del dicho al hecho hay mucho trecho’. Porque el cochabambino y la cochabambina manifiestan abiertamente y en gran porcentaje que las tareas deben ser distribuidas de manera equitativa entre hombres y mujeres, sin embargo en la realidad esto no sucede así. Los hombres trabajan mucho menos que las mujeres; las mujeres invierten casi tres veces más que los hombres su tiempo en trabajo de cuidado”, recuerda Garrido Cortés.

El ejercicio de regresión estadística mostró posteriormente interesantes correlaciones entre variables. La idea era averiguar qué factores determinan la cantidad de horas que las personas se dedican al trabajo de cuidado. Uno de los resultados muestra: “A mayor nivel educativo, menor trabajo de cuidado; pero las mujeres con el mismo nivel educativo que los hombres hacen más trabajo de cuidado”.

“Las personas, sobre todo mujeres, que residen en área rural, que tienen menos nivel de instrucción y menos ingresos son quienes tienen una carga mayor dedicada al trabajo de cuidado en términos de horas promedio”, dice Garrido Cortés.

Garrido Cortés explica que el acceso a los servicios de cuidado es un derecho y en este momento ese trabajo está casi exclusivamente en manos de las mujeres, con los problemas que esto supone para ellas. “El trabajo del cuidado –dice– no es visto como un problema público, pero debe ser así porque tiene una serie de consecuencias complejas para las mujeres: limita su autonomía económica, social y política”.

A estas limitaciones se añade otro problema social expresado por las mujeres en varias entrevistas, según la investigadora. Y es que al tener esta recarga del trabajo, también el cuidado al interior de los hogares es deficitario, las expresiones “estamos cansadas”, “tratamos mal a los hijos”, “nuestras relaciones de pareja se ven afectadas” son algunas formas de expresar esa frustración.

La investigadora recuerda que el país cuenta con una normativa que convierte al Estado en corresponsable del trabajo de cuidado, por ejemplo los artículos 60 y 64 de la Constitución Política del Estado permiten ver al cuidado como un derecho y como un problema público, por tanto es necesario que la sociedad y el Estado avancen en consecuencia.// PIEB (BO)

0 comentarios:

Publicar un comentario

Estimado visitante:
Se aceptan todos los comentarios, siempre y cuando están dentro del marco del respeto y no sean SPAM. (Gracias por tu visita / comentario)

 
Top