Según un estudio del BID, el alquiler de vivienda en las ciudades de los países de América Latina y el Caribe no es una opción restringida sólo para las personas de escasos recursos, sino que en algunos países “el arrendamiento aumenta con el ingreso de los hogares y en otros está concentrado en los segmentos medios de la demanda”.

Es decir que alquilar una vivienda puede concebirse como dar un servicio con todo lo que esta actividad comercial implica. El documento del BID “Busco casa en arriendo. Promover el alquiler tiene sentido” tiene el objetivo de demostrar que el alquiler es “un componente vital del sistema de vivienda en América Latina y el Caribe” pues, actualmente, no solo 1 de cada 5 hogares alquila su vivienda, sino que esta proporción se ha ido aumentando en los últimos 10 años en la mayoría de los países, y esa tendencia es mayor en áreas urbanas, donde llega a representar hasta más del 40% en ciudades como Bogotá, Cali o Santo Domingo.

Alquiler en Bolivia“La evidencia recolectada permitió concluir que, al contrario de lo que sucede en países más desarrollados, el alquiler no es una opción restringida a los más pobres. De hecho, en algunos países de la región el arrendamiento aumenta con el ingreso de los hogares y en otros está concentrado en los segmentos medios de la demanda”, dice el informe. Este fenómeno se explica por las altas tasas de informalidad de la vivienda, que permiten a hogares de escasos ingresos acceder a la propiedad, aun cuando ésta no tenga las mejores condiciones de calidad y ubicación.

Los jóvenes, los hogares unipersonales y los divorciados son los sectores poblacionales con más opción por vivienda alquilada, que además se concentra en las áreas más céntricas, densas y consolidadas de las ciudades. La reflexión del estudio plantea que es posible elaborar políticas que pueden “contribuir a mitigar el crecimiento periférico de baja densidad y la segregación que causa, y dar como resultado ciudades más densas, accesibles y compactas”.

Por ahora la oferta de vivienda es diversa, privada y de pequeña escala, pero el mercado está limitado por regulaciones, asimetrías de información y altos costos de transacción. Según el estudio, la oferta se podría expandir con cambios relativamente sencillos, como disminuir los tiempos de recuperación de la posesión o crear un sistema de garantías de alquiler, lo que incentivaría a entrar al mercado a una parte considerable de vivienda vacía que, según el documento, en algunos casos llega al 20% del total.

Los datos a 2009 mostraban que aproximadamente el 37% de los hogares tenía algún tipo de carencia de vivienda, es decir un equivalente a 54 millones de familias.// PIEB (BO)

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