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A pesar de un “impresionante” crecimiento económico en la década del 2000, una de cada cinco personas en América Latina vive en pobreza crónica, es decir en el grupo de población que no se ha beneficiado de las tasas de crecimiento, el aumento de ingresos o los beneficios asistenciales.

Se trata de “los olvidados” del sistema, según el Banco Mundial, que ha emitido un reciente informe acerca de los pobres crónicos cuyas posibilidades de salir de la pobreza en el futuro cercano son precarias. El documento “Los olvidados. Pobreza crónica en América Latina y el Caribe” identifica a este grupo poblacional, examina sus vidas e incide en los factores que podrían impedir escapar de esta situación.

Pobreza en LatinoaméricaEl hecho es que al 2012 uno de cada cinco personas en América Latina ha sido crónicamente pobre desde 2004, eso es más de 130 millones de personas. 50% salió de la pobreza desde 2004 y un 8% de no pobres cayeron en esta situación, es decir un individuo que tiene un ingreso de menos de 4 dólares por día. Uruguay, Argentina y Chile tienen las cifras más bajas de pobreza y, en el otro extremo, están Nicaragua, Honduras y Guatemala.

Un rasgo importante es que la pobreza crónica tiende a concentrarse geográficamente. Si bien afecta al medio urbano y rural de la misma forma, la residencia en una zona rural está asociada a una mayor persistencia de pobreza. En el caso de Bolivia, la tasa de pobreza crónica global es de cerca al 2%, pero a nivel del área rural supera el 20%.

El crecimiento económico no es suficiente para derivar en una salida de la pobreza. Esto porque los países con más altas tasas de pobreza crónica fueron los que menos crecieron y porque los hogares crónicamente pobres tienden a ser más pobres que aquellos que lograron escapar de la pobreza. Por último los pobres crónicos tienen oportunidades de ingresos limitadas, principalmente porque enfrentan barreras serias para formar parte de la fuerza laboral y tienen actividades en sectores de baja productividad o de subsistencia.

El estudio afirma que las dotaciones (servicios básicos, por ejemplo) son sólo en parte responsables de la pobreza crónica. El contexto desfavorable, más bien, tiene una fuerte influencia en las oportunidades, al igual que un estado mental abatido de este grupo de población.// PIEB (BO)

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