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El pueblo ayoreo tendría orígenes en el continente asiático, mientras que los urus descenderían de la Polinesia, según una investigación del Instituto de Investigaciones Técnico Científicas de la Universidad Policial (IITCUP). Los primeros se sitúan al norte de Santa Cruz y  los segundos viven  en el departamento de Oruro.

El proyecto, denominado Reconstrucción de la historia genética de los pueblos del Estado Plurinacional de Bolivia, fue  coordinado por Luis Fernando Sosa Tordoya de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas y Bioquímicas de la Universidad Mayor de San Andrés y Ruddy Luna Barrón del IITCUP. Además contó con el apoyo técnico de una bióloga y un bioquímico.

"La investigación está enmarcada en el campo de la antropología genética y por esto mismo considera el estudio de la etnografía de los pueblos participantes, haciendo, a su término, una relación con datos arqueológicos y lingüísticos”, explica Daniela Arteaga, bióloga e investigadora principal del proyecto.

Culturas de BoliviaComo objetivo central de la investigación se planteó reconstruir la historia genética de los pueblos originarios del país, a través del análisis de su linaje materno y paterno.

Según comenta esta investigadora, en el caso de los ayoreos existe una "clara relación” de parentesco con pueblos nativos de Siberia (la parte asiática de Rusia). El trabajo estableció que los ancestros de este pueblo  tomaron la ruta del estrecho de Bering para llegar al territorio que habitan actualmente. Así, este estudio muestra que se encuentran relacionados con zapotecas de México, waraos de Venezuela, yanomamas de Brasil y los guaranís de Bolivia y Paraguay.

En relación a los urus, Arteaga plantea que habrían llegado a Sudamérica navegando y cruzando el Pacífico desde la  Polinesia. Asegura que esta teoría es para muchos investigadores inverosímil debido a lo dificultoso de esta travesía. Sin embargo, expresa, hay pruebas  que lo demuestran.

"Existen otras investigaciones que respaldan este asombroso viaje, siendo la más reconocida aquélla que presenta la existencia de fósiles de camote (Ipomea batata), una planta de origen sudamericano, dispersos en las islas polinesias, cuya data es anterior a la dispersión europea”, asevera.

El director de este centro de estudios e investigaciones, Rubén Gemio, explica que antes no se conocía este tipo de datos, ya que estudios  antropológicos no realizaron una complementación con estudios genéticos como éste. Asegura que la validez científica es uno de los principales aportes de este trabajo.

El conocer "a profundidad” las características de origen de los pueblos originarios y que los bolivianos se conozcan entre sí, fueron algunos de los desafíos planteados por el equipo investigador a la cabeza de Gemio. Desde este centro educativo superior, se realizan estudios periciales, formación académica y la investigación científica.

Este estudio, que inició en 2009 y que ya lanzó estos dos resultados de origen genético, continuará para determinar las raíces de los demás pueblos (al menos 36). De esta manera, las investigaciones se constituirán como un aporte científico.

A corto plazo, este centro académico  planea  iniciar el estudio de huesos tiwanacotas en coordinación con el Centro de Investigaciones Antropológicas y Arqueológicas de Tiwanacu. Mientras que a mediano plazo plantean el desarrollo de una investigación similar para determinar los orígenes genéticos y geográficos de los restantes 34 pueblos originarios reconocidos por la Constitución boliviana. Para ello, conversarán con la  Universidad Amazónica de Pando.

"Nuestra intención es ampliar esta investigación a las 34 nacionalidades restantes, para saber de dónde venimos todos. Con este estudio se ha probado que los urus provienen de la Polinesia”, explica Gemio.

Orígenes antropológicos y culturales

Como toda cultura originaria, los ayoreos y los urus tienen orígenes que investigadores y los mismos miembros de estas etnias consideran míticos y de valor histórico. Una de las múltiples versiones sitúa a los urus como descendientes de los chullpas.

El antropólogo Alfred Metraux en Los últimos chullpas recoge esta versión sobre este origen mítico.    "No hay ningún (uru) chipaya que no le diga con perfecta seguridad: Nosotros los chipayas somos los últimos chullpas”, plantea Metraux.

En el caso de los ayoreos, la palabra "ayoréode” (como se los conocía antes) es el término autodenominativo en plurar que significa personas, según el Compendio de etnias indígenas y ecoregiones de Álvaro Díez A. Según este texto, su primer contacto con los españoles fue en el siglo XVI.

En la actualidad, este pueblo habita las provincias Ñuflo de Chávez, Chiquitos y Germán Busch del departamento de Santa Cruz. En el caso de los urus, se encuentran en la provincia Sabaya del departamento de Oruro.

Pueblos  indígenas

Constitución

La Constitución Política del Estado reconoce la existencia precolonial de las naciones y pueblos indígena originario campesinos y su dominio ancestral sobre sus territorios; y establece como idiomas oficiales al castellano y a otras 36 lenguas de estos pueblos de tierras altas,  bajas y del chaco boliviano.

Vulnerabilidad  La mayoría de los pueblos indígenas de tierras bajas en Bolivia presentan condiciones de alta vulnerabilidad. La salud, acceso a servicios y disponibilidad de alimentos son algunos criterios para esta medición.

Punto de vista

Sergio Quispe Mayta  Identificación genética UMSA: Todavía nos falta conocer bastante

Es importante restaurar y conocer  la ancestralidad de los pueblos originarios de nuestro país, por lo tanto, reconstruir la historia de la filogenética americana mediante los estudios genéticos antropológicos. Es fundamental conocer la historia genética de nuestros ancestros, mediante la restauración de datos genéticos de los pueblos originarios del país, a través del análisis de linajes materno y paterno.

Los adelantos de este trabajo permiten ver que hay una enorme historia previa a la llegada de los europeos y de la que todavía nos falta conocer bastante.

La identificación de genes responsables de determinadas enfermedades y su distribución geográfica responden a un amplio conocimiento de la variabilidad genética de las poblaciones humanas y aportan información fundamental.// Página Siete (BO)

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