En Bolivia, el bullying es más frecuente en niños de  primaria que en adolescentes de secundaria, según un estudio de la ONG Save the Children. Generar espacios de confianza entre padres, maestros y estudiantes es una de las principales medidas para prevenir  la violencia y el acoso  escolar.   

  "En el tema de violencia escolar existen más casos a nivel de primaria  que de secundaria. Contrario a lo que se piensa cuando se habla de bullying, los niños mas pequeños son los que tienen este tipo de conductas violentas. Tenemos un problema generalizado, que es que no hay cifras por la falta de investigaciones sobre bullying”, señaló la  coordinadora nacional de Protección y Gobernanza  de los Niños de Save the Children.

Bullying en BoliviaAyer se realizó el II Encuentro Nacional por  la Eliminación de la Discriminación, Racismo y Acoso Escolar, con la participación de delegados de todo el país. En la ocasión, el viceministro de Descolonización, Félix Cárdenas, definió al bullying como "imperceptible y una forma violenta y sutil de una acción racista hacia una persona”. 

El director general de Lucha Contra el Racismo, Leoncio Gutiérrez, indicó que   el bullying es una   forma de discriminación  en la que  el acosador siente superioridad sobre su víctima. "Necesitamos, a partir de estos encuentros, crear estrategias que nos permitan  informar y sensibilizar a los estudiantes para que de ellos mismos salgan las iniciativas para eliminar el acoso y la violencia escolar”, dijo.

Resaltó que en   colegios de La Paz y Tarija se hayan instalado cámaras de vigilancia para  detener actitudes violentas  de los estudiantes. Añadió que el reforzamiento de  profesionales en psicología y trabajo social también ha dado  resultados.

Sin embargo, a pesar de que  después del primer Encuentro,  realizado el año pasado, las instituciones involucradas han notado que los niños ya se atreven a denunciar y realizan cierto control entre ellos mimos, hasta el momento la dirección de Lucha Contra el Racismo no ha recibido denuncias específicas de  casos de violencia escolar .

"Las denuncias que tenemos son por faltas comunes por discriminación y aún no hemos identificado denuncias específicas de bullying. Estamos impulsando la conformación de brigadas estudiantiles contra el acoso, violencia y discriminación, y esperamos que con esta instancia podamos contar con los registros”, aseveró Gutiérrez,.  

Farfán señaló  que las víctimas tienen temor de denunciar  por   las represalias por parte de los agresores o   porque los adultos no tomen  medidas .

  "Los niños se dan cuenta y saben que son víctimas de violencia, el problema es que no saben cómo enfrentarlo. Es muy importante  que padres  y maestros  generen una relación de relativa confianza en la que los niños se sientan seguros”, añadió la especialista de Save the Children.

Explicó que el actuar violento de los niños está relacionado  con la estabilidad familiar, el tipo de crianza  y el  entorno en el que viven.  Las situaciones de violencia intrafamiliar que viven los menos son  replicadas con sus iguales en el aula y  se convierten en  violencia escolar.

  "Lamentablemente, en nuestra sociedad la violencia está muy naturalizada  y la mayoría de los niños que reciben maltrato físico o psicológico -es decir,  a los que  les pegan, les gritan o les prohiben hacer cosas- son precisamente los que reproducen esta misma conducta con sus compañeros”, sostuvo.

Diez síntomas de  las víctimas de violencia y/o acoso escolar

Viviana Farfán, coordinadora  de Protección y Gobernanza  de los Niños de Save the Children, indicó que existen varios  síntomas que pueden indicar a los padres que sus hijos  son víctimas de violencia escolar. La característica principal son los conducta que se manifiestan  "de la noche a la mañana”.

Un niño víctima de bullying pierde el apetito. De repente  deja de hacer actividades a las que se dedicaba con  agrado. Por las noches, son recurrentes las pesadillas y el  insomnio.

Por el acoso, las víctimas tienden a aislarse y no participan en actividades de grupo con otros niños. Su  rendimiento académico baja.

El que no quiera asistir a la escuela o invente excusas para no ir, es otro signo de alerta. Cuando las agresiones se agravan, llegan a casa con  moretones o marcas en el cuerpo.

Los niños y adolescentes maltratados por sus  compañeros evitan el contacto visual por temor a ser descubiertos y tienen una postura jorobada  por el bajón moral   que sienten.

Siempre están  estresados y replican los golpes con sus hermanos o amigos  pequeños.// Página Siete (BO)

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