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El periodismo está desterrando de su discurso los términos de “prostitución infantil”, “niñas prostitutas” o “niñas trabajadoras sexuales” que se utilizaban hasta hace poco para referirse a la violencia sexual comercial contra niñas, niños y adolescentes, y que contienen una carga subjetiva que atribuye la responsabilidad de esa actividad a las víctimas, según un análisis de contenido de 52 noticias sobre el tema en 13 periódicos del país.

El Informe Especial Monitoreo 2013-2014 “El abordaje periodístico de la violencia sexual comercial contra niños, niñas y adolescentes”, elaborado por ECO Jóvenes y ANNI Bolivia, registró 27.111 noticias referidas a la niñez y adolescencia. Dentro de ese universo, el primer año se contaron 24 notas referidas a la violencia sexual comercial y en la segunda gestión fueron 28. Las noticias, editoriales, artículos de opinión, crónicas y reportajes fueron clasificados cualitativa y cuantitativamente mediante un análisis de contenido utilizado por la Red de Agencias de Noticias por los derechos de la Infancia de América Latina.

La responsable de la Agencia Nacional de Noticias por los Derechos de la Infancia (ANNI Bolivia), Julia Velasco, destacó la progresiva desaparición del discurso que utiliza ideas como “prostitución infantil”, “niñas prostitutas” o “niñas trabajadoras sexuales”, aunque admitió que aún está presente la idea de calificar de “menor” y “menores” a las niñas, niños y adolescentes.

Prensa en Bolivia“Cuando se dice ‘prostitución infantil’, se entiende que hay una voluntariedad de la niña, niño o adolescente para introducirse en esa dinámica, cuando la realidad dice que no es así, que el niño, niña o adolescente es involucrado a la fuerza por gente que promueve la violencia sexual comercial y por, entre comillas, clientes, que en realidad son violentadores sexuales”, explica Julia Velasco. Esa carga peyorativa en el discurso señala a los niños y niñas como los responsables por decisión propia de la situación que están viviendo.

Sin embargo todavía están presentes los términos “menor” y “menores” que, explica Velasco, implica ser “menos que (algo)”, es decir menos en derechos, menos que un adulto, menos que otra persona. “El uso de las palabras en la construcción de las noticias va mucho más allá de la cuestión semántica; hay que recordar que las palabras tienen el poder de denigrar o dignificar al ser humano, por lo mismo es importante la utilización de términos respetuosos”, dice el informe.

La preocupación que continúa presente está referida a la alta presencia de noticias periodísticas, frente a una escasa producción de reportajes que podrían explicar de mejor manera la violencia sexual comercial a la sociedad; y en segundo lugar la preeminencia de funcionarios de la Policía Nacional como fuentes de información para este tema, quienes transmiten su visión y su lenguaje particular a los periodistas.

“Nuestra preocupación es que abundan las notas periodísticas o de coyuntura, ahí falta incorporar un género que es el reportaje porque da claridad en el tema, provee de una diversidad de enfoques, busca las causas o el porqué de la violencia sexual comercial, ahí es donde me parece que hay que reforzar mucho más el trabajo periodístico”, explica Velasco.

El monitoreo también refleja algunos datos importantes, como que las y los adolescentes (de 12 a 17 años de edad) son las principales víctimas de violencia sexual comercial que reflejan las noticias en comparación con personas de primera infancia o infancia. Las víctimas son mayoritariamente mujeres y en el total de los casos las noticias se refieren a ellas, muy pocas veces aparecen los agentes que someten a las niñas, niños y adolescentes (13% y 11%, en cada gestión).// PIEB (BO)

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