El empleo en el país atraviesa una “pérdida creciente de calidad”, esto implica una precariedad laboral en todos los sectores económicos y fuentes laborales inestables, con bajos ingresos y sin seguridad social, según el investigador Bruno Rojas, del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA).

En junio de 2013, en colaboración con el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo (IRD, sigla en francés), el CEDLA realizó una Encuesta de Empleo y Salarios dirigida hacia la población en el rango de 15 a 29 años de edad de la ciudad de El Alto. La socióloga Silvia Escobar explica que, “en el momento de la encuesta, tres de cada diez jóvenes entre los 15 y 19 años estaba trabajando o buscando activamente un trabajo, es decir ya formaban parte de la fuerza laboral de la ciudad”, la proporción era del doble entre los jóvenes 20 y 24 años (seis de cada diez) y era ocho de cada diez luego de los 25 años.

El desempleo y la precariedad laboral son mayores entre los jóvenes, dice Escobar, un panorama que sucede a pesar de que existe dinamismo económico, basado en las exportaciones de productos primarios, la construcción, el comercio de bienes importados y, aunque en menor medida, en la reactivación de los sectores productivos. “Además mientras más alto es el nivel educativo que han logrado alcanzar –según la investigadora, mayor es su exposición al desempleo. Esto refleja que las nuevas condiciones económicas del país no han tenido el impacto esperado en la generación de empleos, ni han posibilitado el tránsito desde la demanda de mano de obra no calificada a otra con mayor calificación. Los efectos de esta situación los sufren principalmente los jóvenes”.

Empleo en BoliviaEso se demuestra en una relación discontinua entre los jóvenes y el empleo. Es decir que esa población entra y sale con frecuencia de la actividad en el mercado laboral. En 2012, solamente el 23% de los menores de 25 años había estado ocupado todo el año; el porcentaje aumentó a 43% entre los mayores de 25 años, “pero la cifra continúa siendo baja”. Esa discontinuidad de vínculo con el mercado laboral es mayor entre las mujeres (20% entre las más jóvenes y el 30% entre las mayores de 25 años), lo que “refleja las mayores dificultades que encuentran en su relación con el mercado laboral, por la discriminación que sufren en su acceso a empleos asalariados”.// PIEB (BO)

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