6 may. 2015

Las parteras tradicionales son detentoras de un modelo tradicional del parto, el cual gozaba de legitimidad social, aunque no de legalidad, dice una investigación que indagó en el devenir histórico de la práctica de la partería en el país, en combinación con otros actores biomédicos y tradicionales.

El estudio “Las compañeras en el alumbrar. Despejando la penumbra en el arte obstétrico”, elaborado por Carmen Loza sobre la base de fuentes documentales y fotográficas, indaga en la historia de la partería tradicional entre 1837 y 2011. El documento fue publicado en 2012 con apoyo del Fondo de Población (UNFPA), institución que considera el tema como clave en un contexto de país con una alta tasa de mortalidad materna entre las mujeres indígenas.

La escasa mirada histórica hacia las mujeres en general y hacia las parteras deriva en datos “fragmentarios, escasos y dispersos”, que apenas permiten aproximarse al ejercicio de la partería, a pesar de que esa práctica ha sido observada desde el siglo XVI en Europa y desde el siglo XIX en Bolivia. Sin embargo las parteras existen y existieron en combinación con otros actores que aparecieron y desaparecieron, en algunos casos, en el transcurso del tiempo: matronas europeas, tocólogos, obstetras, ginecólogos, matronas bolivianas, parteras tradicionales capacitadas, kallawayas y parteras tradicionales articuladas.

Parteras en BoliviaEn el recorrido histórico, se manifiesta el desencuentro cultural y los acercamientos entre el sistema medicinal tradicional y la biomedicina. “Los desencuentros –dice la investigación– se plantean desde el siglo XIX cuando se intentan implantar en los centros urbanos argumentos científicos racionales e ilustrados sobre la fisiología de las mujeres, sus enfermedades sin poderse crear condiciones de paulatina medicalización”.

Las mujeres bolivianas resistieron esos cambios y se aferraron a la atención en domicilio con las parteras tradicionales indígenas, mestizas o afro-descendientes, fenómeno que no se produce únicamente en el medio urbano sino también en el rural. “Justamente –dice el estudio, la arraigada tradición por el empleo de recursos médicos tradicionales, permite que las parteras y los terapeutas tradicionales reivindiquen, en la segunda mitad del siglo XX, la despenalización de las medicinas tradicionales por primera vez en América Latina”.

A diferencia de otros países del continente, las parteras se organizaron como parte de los sistemas médicos indígenas. “A partir de ello, su visibilización permite el desarrollo de cursos de capacitación de diversa índole y poca continuidad que terminan por diluir los esfuerzos destinados a brindar una mejor atención en el embarazo, parto y postparto para la mujer boliviana”, dice el resumen del informe.// PIEB (BO)

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