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Rev. 14/07/2017
Bolivia llegó a la guerra del Chaco después de cincuenta años de aplicación del modelo liberal que logró una esta utilidad admirable para un país que había vivido la inestabilidad política crónica desde 1839 hasta 1880, en una alternancia entre gobiernos precarios y breves y largas dictaduras.

El agotamiento de la economía abierta y la democracia restringida tenía que ver no solamente con el lógico desgaste de su aplicación, sino sobre todo con la insuficiencia de construir una nación dándole la espalda a la mayoría. 

La insistencia en mantener un sistema de discriminación y explotación sobre un sector esencial de la nacionalidad, los quechuas y los aimaras que superaban largamente el 50% del te tal de la población, fue el ingrediente que terminó por desmoronar un sistema que había funcionado por medio siglo y que había logrado una razonable modernización tecnológica, pero había insistido en una congelación social todavía pre capitalista (estructura agraria técnicamente atrasada, concentración latifundista, explotación del colono, pongueaje. 
La crisis estructural que desnudó la guerra del Chaco, no representó sin embargo el final del ciclo oligárquico que en el período posterior al conflicto bélico intentaría mantener el poder, pero está claro que la guerra hirió de muerte una visión de país y abrió definitivamente las puertas para otra realidad, que se construiría dramáticamente en los años posteriores y culminaría en la revolución de 1952.

Los rasgos que el p lis mostraba al comienzo de la década de los años veinte son prácticamente los mismos que encontramos en 1931, cuando Daniel Salamanca se hace cargo de la presidencia y comienza el drama histórico de la guerra. Podemos resumir esa realidad en una población que se acercaba a los 2,5 millones de habitantes en un territorio de algo menos de 1,5 millones de km2., una población mayoritariamente rural (más del 80 % del total) y el eje de su vida urbana y de su vida económica en el área andina. La Paz era la única ciudad que sobrepasaba los 100.000 habitantes (150.000 aprox.), Cochabamba se acercaba a los 50.000 y las otras ciudades importantes, Oruro, Sucre y Potosí fluctuaban entre los 25.000 y 35.000 hab. La única ciudad significativa fuera del área andina era Santa Cruz que también se acercaba a los 30.000 habitantes. La economía giraba en torno a la minería y en particular al estaño que representaba más del 70 % del total de las exportaciones. Uno de los aspectos que mostraba la grave debilidad de nuestra economía, en el hecho de que a pesar de que dos tercios de la población se dedicaban a la agricultura, el país era un importador neto de alimentos, incluyendo productos cuyo origen era andino. En otras palabras, Bolivia no se alimentaba a sí misma.

El factor más grave que afrontó el país cuando comenzó la guerra era la crisis económica, la mayor desde los años de la guerra del Pacífico. Las consecuencias de la gran depresión mundial y el famoso jueves negro de octubre de 1929 en el que se desplomó la bolsa de Nueva York, trajo como consecuencia una contracción brutal de la demanda industrial que afectó no sólo los precios sino la producción de ese año. La crisis hizo mucho más severas las condiciones en las que se llevó adelante el conflicto bélico con el Paraguay.
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2015: Guerra del Chaco: A 80 años del cese al fuego, aún quedan 90 beneméritos

Según la Confederación Nacional de Excombatientes de la Guerra del Chaco (ConexChaco), actualmente quedan con vida 90  beneméritos de los 50.000 registrados en 1954. Los pocos que quedan recuerdan el sufrimiento vivido en los campos de batalla.

"Se nos ha grabado el sufrimiento y ese patriotismo para combatir contra el enemigo. Esta fecha nos recuerda cuando todos los conscriptos jóvenes de esa época juramos defender nuestra patria en Villamontes, juramos   defender el petróleo para el bienestar del país”, aseguró Carlos Rodríguez Cortés, presidente de la ConexChaco.

  Ayer se realizaron  homenajes en todo el país en conmemoración a los 80 años de cese de hostilidades de la   Guerra del Chaco. El acto central se desarrolló en Villa Montes, Tarija, y otro acto se llevo a cabo en el patio de honor del Estado Mayor del Ejército. Esta actividad contó con la participación de al menos 10 excombatientes del Chaco, quienes bordean los 100 años de edad.
Beneméritos de la patriaDe sus elegantes trajes, colgaban varias medallas, trofeos que les fueron conferidos por defender el territorio boliviano a tan corta edad. De acuerdo con los registros históricos, la edad de los soldados bolivianos que acudieron al llamado de la guerra osciló entre los 15 y 17 años.

 De aquél conflicto bélico, los 50.000 que volvieron lo hicieron con el recuerdo agridulce de los campos de batalla y el amor por un país al que ni si quiera conocían completamente.

"Nuestro esfuerzo ha valido la pena, fui parte del contingente en Boquerón, pero el dolor, el sufirimiento, todo se quedará en mi mente hasta mi muerte”, manifestó Vicente Mariaca, otro benemérito del Chaco, con la voz entrecortada.

El tiempo pasa y los recuerdos persisten en la mente de los héroes de la guerra. "Luchamos por defender el petróleo, pero sólo nosotros conocemos nuestro sufrimiento”, insistió el soldado benemérito de la patria, Marcelino Guzmán Alarcón.

El acto inició a las 10:30 con la interpretación del himno de Bolivia. Los beneméritos de la patria, pese al cansancio y dolencias de su edad, se pusieron de pie y cantaron con fervor, intentando mantener la mirada en la tricolor boliviana.

Durante este homenaje, el excombatiente Daniel Espinar Rada fue condecorado con la medalla al Mérito Militar Coronel Eduardo Abaroa, en el grado de Caballero de la Orden, por  prestar sus servicios en defensa de la patria durante la guerra.

Espinar, de 100 años, recibió la medalla y manifestó su agradecimiento. ¿Pero qué es lo que más recuerda este excombatiente? La "canción de El prisionero”, afirmó.

"Esta tragedia nubla mi mente tras las rejas de mi prisión, con mi pecho enfermo sufro el dulce encierro por mi Bolivia amada del corazón... huérfano sigo la ruta de esta tragedia, de mi pesar por ser mi patria, sueño la noche de libertad. Sufro llorando noches eternas como  prisionero del Paraguay”, cantó Espinar, quien se quebró en un  profundo llanto.

El jefe del Estado Mayor General del Ejército, Luis Orlando Ariñéz, agradeció el esfuerzo de los excombatientes y de sus familias, por defender los recursos del Estado boliviano y por entregar su juventud y vida en los campos de batalla. "Rendimos homenaje a los valerosos héroes y heroínas  que acudieron a las candentes arenas del Chaco para   defender la integridad de Bolivia y sus recursos naturales. Su sacrificio no fue en vano”, dijo.

¿Pero qué es lo que les queda a los sobrevivientes? "Nos queda seguir con la vida de un ciudadano común y corriente”, señala Rodríguez, y se ríe.

 Conex Chaco
  Organización  la Confederación Nacional de Excombatientes de la Guerra del Chaco se creó el  8 de agosto de  1954 con 50.000 afiliados, actualmente sólo quedan 90 sobrevivientes, que pasan de los 100 años de edad.

Viudas  Conforme a los registros de ConexChaco, en todo el país quedan menos de 4.000 viudas.

Salud  Los afiliados  cuentan con el Seguro Nacional del Adulto Mayor para acudir a servicios de salud.// Página Siete (BO)

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