31 jul. 2015

El corazón  del empresario, radialista  y músico Miguel Dueri Antón María  dejó de latir.  El también  propietario  de Radio Panamericana y  fundador de la disquera  Discolandia murió  ayer en la madrugada a los 89 años, a causa de un paro cardiaco.
"Mi papá  ha muerto   mientras dormía. Ha sido algo sorpresivo, no lo esperábamos, no pudimos despedirnos. Era una persona muy apegada a su familia, siempre nos mantenía unidos y teníamos que almorzar todos los domingos en casa”, contó  Henry,  hijo de Dueri.
Los restos del empresario  son velados desde ayer en su domicilio, ubicado  en la calle 10 de Obrajes, 328. Según su hijo, el velorio se realizará todo el viernes. Al día siguiente, el sábado, a las 11:30,  será la Personajes de Boliviamisa para despedirlo  en la iglesia del Señor de la Exaltación. Luego, se realizará el entierro en el Cementerio Jardín.

El hijo de Dueri contó  que  su papá justo antes de irse a dormir la noche del miércoles dijo una linda frase: "Que tus palabras vayan a parar a la puerta del paraíso”. "Mi padre  decía muchos  dichos y frases”, dijo Henry. Luego,  acotó: "Mi papá amaba la música. Durante 56 años ha  tocado en la Orquesta  Sinfónica, ayudaba siempre a todos los músicos”.

  Dueri nació en 1926, en Belén,  ciudad palestina ubicada en la región conocida como Cisjordania. Dejó su país natal a los 20 años y llegó a La Paz, donde abrió un  bazar en la céntrica  calle Evaristo Valle. Ahí comercializaba un sinfín de productos que importaba desde Estados Unidos y países de Europa.

Al mismo tiempo,  el músico formaba parte de la Orquesta Sinfónica Nacional de Bolivia, como intérprete de violín, instrumento que aprendió a tocar en Belén. En la última parte de su vida, se convirtió en parte de la Asamblea de la Fundación Orquesta Sinfónica Nacional.

"A mí me encanta la música y Miguel tocaba el violín maravillosamente”, comentó su esposa, Miriam Saba, en una entrevista con Página Siete en 2014.

Dueri y Saba se casaron en  1952 y tuvieron cinco hijos, a los cuales llamaron Johnny, Henry, Denise, Isabel y Juliette, quienes  les dieron 15 nietos.

Además de dedicarse a su familia, Dueri también apoyó la producción musical boliviana y creó  Discolandia, en 1958. Inicialmente fue una empresa comercial importadora de discos de vinilo de diversas marcas y de artistas de renombre mundial.

Después, se convirtió en un estudio de grabación de música, que se instaló en la calle Sagárnaga, frente a  la iglesia San Francisco, en el número 123.

El espacio  comenzó a operar con grupos y solistas destacados de ese entonces, como El trío oriental, Los cantores del valle y Fermín Barrionuevo, entre otros. La mayoría interpretaba el género de música nacional.

Luego, en 1963, Dueri   montó la fábrica de discos. El primer disco se lanzó ese año y fue un simple con la canción Horizontes, un éxito del grupo chileno  los Hermanos Arriaga, interpretado por Airto Rau, un joven imitador de gran talento.

 A la par de proveer al mercado nacional con los éxitos musicales del momento, la compañía discográfica de Dueri también organizaba festivales de música en busca de talentos que grabaran las canciones de moda.

Con el paso de los años, Dueri logró la llegada  a Bolivia de un sinfín de estrellas internacionales de la música como Palito Ortega, Leo Dan, Libertad Lamarque, Los Panchos, Charles Aznavour y Miguel Aceves Mejía, entre otros famosos de las décadas de los años 60 y 70.

El empresario también  trajo al mexicano Miguel Aceves Mejía y programó una presentación especial en Oruro y en el distrito minero de Huanuni, donde,  prácticamente, se declaró feriado el día de su presentación.

La radio también fue otra de las  pasiones del empresario; así, en 1972 se puso al frente de  Radio Panamericana.

Cada domingo compartía sus opiniones y análisis sobre los temas de coyuntura nacional e internacional con todos los oyentes del país y exterior en el programa Siempre en Domingo.

Además, de su vocación como radialista, Dueri también aportó al   desarrollo de la industria hotelera con la creación del Hotel Presidente, ubicado en la zona central de La Paz. También fue propietario, junto a su familia,  de criaderos de trucha en el lago Titicaca.


Otra de las  facetas de Dueri  fue la diplomacia.  El empresario  fungió como embajador de Bolivia en los Emiratos Árabes,  en   1997, durante la gestión de Hugo Banzer Suárez y Jorge Tuto Quiroga.// Página Siete (BO)
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