11 nov. 2015

Las repercusiones del cambio climático son una seria amenaza para los esfuerzos de reducción de la pobreza, según un reciente informe del Banco Mundial, que considera que una política de desarrollo rápido, inclusivo e inteligente en relación con el clima puede prevenir los impactos a corto plazo y las políticas de reducción de emisiones (de carbono) podrían limitar drásticamente los impactos de largo plazo.

Esos impactos podrían derivar en el hecho de que antes de 2030 se sumen otras 100 millones de personas a la situación de pobreza. El informe del Banco Mundial se difunde en vísperas de la realización de la conferencia internacional de París (COP 21), cuando los gobernantes del mundo acuerden políticas de reducción de emisiones de carbono para atenuar (o no) los efectos del cambio climático en el planeta.

Según el informe, los más pobres están más expuestos a la mayoría de las perturbaciones relacionadas con el clima, como inundaciones, sequías y olas de calor, y cuando se ven afectados, pierden una mayor proporción de sus bienes materiales. En los 52 países sobre los que hay datos disponibles, el 85% de la población pobre está expuesta a la sequía, a temperaturas más elevadas y desarrolla su vida en lugares donde se estima que la producción alimentaria será menor.
Cambio climático en BoliviaLa agricultura y la salud humana podrían ser receptores de los principales efectos negativos de los efectos del cambio climático. Si bien los hogares pobres pueden acudir a sus recursos privados para enfrentar los efectos (ahorros, pedir créditos bancarios o de cooperativas, acceder a remesas, etc.), esto es insuficiente o solo serviría parcialmente por las limitaciones obvias de estos mecanismos (no todos tienen ahorros, para empezar). Frente a esa situación el BM considera que “los gobiernos deben proporcionar protección social que se pueda ampliar con rapidez después de un desastre y sistemas flexibles que sean capaces de redirigir la ayuda hacia los hogares afectados”.

Dos escenarios futuros fueron evaluados en el informe. El primero con políticas de crecimiento lento y desigual (escenario de pobreza) con mayor vulnerabilidad por el mayor número de personas en la pobreza, mayor cantidad de agricultores vulnerables a la reducción de sus rendimientos, menor nivel de protección social y de acceso a servicios de salud. En el segundo escenario (de prosperidad) rápido, inclusivo y compatible con el clima puede prevenir, aunque no totalmente, los impactos del cambio climático en 2030. En todo caso son África (al sur del Sahara) y Asia meridional donde se producirán la mayor parte de los impactos.

“Para ser social y políticamente aceptables, las políticas de reducción de emisiones deben proteger, e incluso beneficiar, a los hogares pobres. Y para erradicar la pobreza de manera sostenible, las políticas de reducción de la pobreza deben contribuir a la estabilización del cambio climático. Por ejemplo, el uso de los recursos fiscales provenientes de la eliminación de subsidios a combustibles fósiles para mejorar la protección social puede reducir las emisiones de carbono y la pobreza al mismo tiempo”, dice el informe.


Entre esas medidas para la agricultura se sugiere desarrollar prácticas y variedades de cultivo y de ganado con resistencia al clima y contexto de cada país; desarrollar infraestructura y protección social para enfrentar las subidas de precio de alimentos; diseñar políticas relacionadas al uso de suelos y protección de la seguridad alimentaria; y reducir las tensiones ajenas al cambio climático sobre los ecosistemas.// PIEB.com.bo
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