27 nov. 2015

"Impertinentes”, "desubicadas” pero por sobre todo "altamente machistas y homofóbicas”. Así han calificado los bolivianos en redes sociales, y algunos especialistas consultados por Página Siete, las recientes declaraciones del presidente, Evo Morales, sobre la vida  sexual de la ministra de Salud, Ariana Campero.

"No quiero pensar que es lesbiana”, le decía Morales a Campero la mañana del 16 de noviembre, durante  un acto público en Trinidad (Beni). La ministra, quien días  antes fue víctima de otras burlas sobre su vida privada por parte del vicepresidente, Álvaro García Linera,   y meses atrás por el candidato a la alcaldía de Yacuiba, Carlos Brú,    ese día no se pronunció sobre las palabras del Jefe de Estado.

Este tipo de expresiones -sumada a otras que expresó Morales desde 2008- se convirtieron en un rasgo recurrente en su discurso, sostienen los especialistas consultados; esto -agregan- pese a que en reiteradas oportunidades habría presumido que su Gobierno estaría trabajando en la igualdad y paridad de género.

"Morales tiene un discurso misógino, machista y homofóbico. Recordemos que no sólo se hizo la burla de la Ministra, sino de otras mujeres que trabajan con él y que son su equipo”, advierte  Elizabeth Machicao, pedagoga, activista  y experta en temas de violencia hacia la mujer.  
Machismo en BoliviaLa alusión de Morales a  Campero en Trinidad  no tardó en ser condenada por ciudadanos, periodistas, activistas y líderes de opinión en  las redes sociales. De hecho, la polémica reactivó el  debate sobre la homofobia y el machismo, aún muy vigentes en el país.

Tras una intensa  jornada de "críticas virtuales”, Morales terminó disculpándose. En una nota difundida por el   Ministerio de Comunicación dijo: "Decir, preguntar o pensar si alguien es lesbiana o gay no es insulto, ni ofensa. Yo y el Gobierno no tenemos nada en contra de las opciones sexuales de nadie. Respetamos la diversidad, y así lo decimos en nuestra Constitución Política del Estado. Me disculpo humilde y sinceramente. No fue mi intención ofender a nadie”.

La respuesta dejó sabor a poco. "No se dijo, preguntó o pensó nomás, se dijo claramente: ‘No quiero pensar que…’”, cuestionó  el periodista Miguel Vargas desde su cuenta de Facebook. Dos días después del incidente, Campero aceptó públicamente  la disculpa de Morales.

El machismo es una "actitud de prepotencia de los varones respecto a las mujeres”, se lee en el diccionario de la  lengua española. Es una ideología que engloba el conjunto de actitudes, conductas, prácticas sociales y creencias que  "promueven la negación de la mujer como sujeto indiferentemente de la cultura, tradición o contexto”. En tanto que la homofobia es la aversión contra hombres y  mujeres homosexuales.

Evo y sus polémicas
"Yo dije alguna vez que acabo mis años de gestión con mi cato  de coca, mi quinceañera y mi charango”, expresó el presidente en 2008 para, luego, dos años después arremeter contra la comunidad gay.   "El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres”.

En un artículo publicado en el diario español El País, el periodista y analista político  Fernando Molina ofrecía un listado de las declaraciones de Morales que han causado   polémica: "Perforadoras o perforadas, díganme”, preguntó a dos jóvenes durante una visita a un pozo petrolero en 2012, provocando una carcajada general.

 "Cuando estuve en Cochabamba las compañeras me decían: ‘Mujeres ardientes, Evo presidente’, ‘Mujeres calientes, Evo valiente’, ‘Mujeres aguantan, Evo no cansa”, contó en otra ocasión. Y también: "Cuando voy a los pueblos, quedan todas las mujeres embarazadas y en sus barrigas dice ‘Evo cumple”.

"Todo ello oficializa la práctica del machismo envuelto en un discurso progresista que en los hechos sólo  aumenta la vulnerabilidad de las mujeres frente a la violencia institucional y social”, sostiene la concejal Cecilia Chacón. Página Siete solicitó entrevista con la presidenta de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño (MAS), para hablar del tema; no obstante,  desde su oficina  la excusaron argumentando problemas familiares.

Para Jaime Tellería, experto en masculinidades y coordinador de la plataforma Cistac, Cuerpo  Territorio, "la incoherencia es uno de los rasgos del machismo”. De ahí se entiende que el presidente Morales se haya definido alguna vez como "un feminista aunque con chistes machistas”.

Un país violento
"Las alusiones o manifestaciones del presidente terminan siendo impertinentes por la coyuntura que vive el país respecto al feminicidio”, manifiesta Machicao.
Bolivia es el país de América Latina con mayor número de casos de violencia física contra las mujeres y el segundo con mayor índice de violencia sexual, según un estudio de Naciones Unidas.

El organismo establece que el 80% de los casos de violencia sexual denunciados en 2014 no tuvieron ningún proceso judicial, es decir que esos casos "están en absoluta impunidad”, pese que en 2013 el Gobierno promulgó la Ley 348 para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia.  Se estima que en el país siete de cada 10 mujeres han sufrido algún tipo de violencia y que, en promedio, cada cuatro días muere una mujer, víctima de feminicidio.

Punto de vista - Cecilia Chacón, Concejal de La Paz   
"Reproduce  roles descalificadores”
Durante los últimos años  la participación política de las mujeres ha aumentado consistentemente gracias a la lucha de las organizaciones feministas y movimientos populares; sin embargo, la brecha entre mujeres y varones en puestos de decisión tanto dentro como fuera del estado es todavía enorme en el país.

Por ejemplo la investigación de Ximena Soruco, publicada por la Vicepresidencia, muestra que en el nivel nacional la relación mujeres-hombres era de 48 a 52% al 2013; este mismo indicador en 2001 era de 46 a 54%, lo que significa que la brecha solo se redujo en 2 puntos porcentuales; si lo vemos a nivel municipal, la relación al 2001 era de 21 a 79 y hasta 2013 se redujo de 33 a 67, lo que evidencia pocos cambios a nivel local.   

A esta situación se suma la contradictoria política gubernamental que por un lado adopta un discurso de reivindicación de las  mujeres y aprueba leyes  como la 348  y por otro no asigna presupuestos o personal suficientes para su cumplimiento, mientras  agrede abiertamente a las mujeres reproduciendo estereotipos y roles descalificadores que alimentan e incitan a la violencia, de manera que no se había  presenciado en décadas de democracia.


A las declaraciones del presidente y vicepresidente, a las del senador Ciro Zabala, y a las reiteradas denuncias por abuso deshonesto o violación contra alcaldes, concejales y diputados oficialistas que quedan en la impunidad, se suma el triste silencio de las mujeres del MAS,   exponiendo lo que parece ser una política misógina  institucionalizada y legitimada dentro del partido gobernante.// Página Siete.bo
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