2 dic. 2015

Un estudio de laboratorio realizado a muestras de lechuga romana, cebolla roja de cola verde y papa imilla roja, tomadas de mercados y supermercados, detectó importantes niveles de residuos de plaguicidas en el primer vegetal, a la vez que verificó cero restos de químicos en los dos últimos. La presencia de químicos en la lechuga está dentro de los límites permisibles.

El estudio “Residuos de plaguicidas en vegetales bolivianos” fue dirigido por Marlene Skovgaard, miembro de Diálogos que trabaja con Fundación Plagbol, y los resultados se presentaron el martes 1 de diciembre en el marco de un seminario. Tanto la recolección de las muestras, diez por cada tipo de verdura (ocho en el mercado Rodríguez y dos en supermercados), como el examen de laboratorio se efectuaron en agosto de este año. El análisis fue realizado en el laboratorio certificado Andes Control en el Perú con los métodos QuEChERs y cromatografía de gases con espectrometría de masas.

La papa y la cebolla reportaron cero fragmentos de plaguicidas. En cambio “en las muestras de lechuga se encontró (los plaguicidas) Cipermetrin, Clorpirifos, Difenoconazol y Lambda-Cihalotrin. 30% de las muestras tenía solamente un tipo de plaguicida por debajo de LMR (Límites Máximos de Residuos) y 20% estaba por encima de los LMR y contenían de dos a tres tipos de plaguicidas al mismo tiempo”.

La mitad de cada tipo de verdura fue lavada. En las muestras de lechuga lavada los niveles de plaguicidas bajaron en un 50%, pero todavía había un 20% de muestras con registros por encima de los LMR. “En ninguna de las muestras se detectó una violación de los niveles de ingesta diaria admisible (IDA) o en la dosis de referencia agua (ARfD), ni para cada plaguicida particularmente, ni en forma conjunta”, dice el estudio en sus conclusiones.
Plaguicidas en BoliviaAún así el porcentaje de muestras de lechuga con residuos de plaguicidas por encima de los LMR “es preocupante”. La doctora Marlene Skovgaard explicó que de todos modos esa presencia merece una respuesta a nivel de propuestas de prevención, control y monitoreo de la contaminación de alimentos con plaguicidas en el país.

A la vez que los exámenes de laboratorio, el estudio incluye la aplicación de un cuestionario a 36 vendedoras y 55 consumidores para conocer sus hábitos de ingesta de lechuga semanal y diaria. Skovgaard comentó que se puede deducir que los encuestados consumen un promedio de 15 gramos de lechuga una o dos veces por semana o cada cinco días, es decir un promedio de 3 gramos de lechuga por día por persona para un adulto de 55 kilogramos o un niño de 10 kilogramos de peso corporal.

Tampoco en este caso la ingesta diaria admisible (IDA) reporta algún patrón negativo, y los índices de riesgo no son violados. Sin embargo es también un hecho verificado que, por su menor peso corporal, los niños son propensos a ser más afectados: mientras un adulto presenta 0,4% de IDA del plaguicida Cipermetrin, el niño puede llegar hasta 2% de IDA de la misma sustancia.

Skovgaard también advirtió sobre algunos factores de inseguridad del estudio, por ejemplo la prohibición de trasladar verduras a otro país derivó en el licuado de cada muestra para su transporte en frascos, las muestras no fueron analizadas todas el mismo día (la lechuga primero), la cromatografía de gases no detecta todos los químicos (solamente 283), no existe certeza acerca del tiempo transcurrido entre la cosecha y la compra de las verduras, las verduras se compraron en agosto y se sabe que en verano es cuando más se usa plaguicidas, por último se esperó dos días, desde la compra, para procesar las verduras. Esos factores pudieron haber influido en la disminución de la presencia de residuos de plaguicidas.

Al momento de presentar los resultados del estudio, el director de Fundación Plagbol, Guido Condarco, explicó que las plagas pueden ocasionar daños económicos hasta el 30% o 70% de los productos agrícolas, por eso los plaguicidas son necesarios aunque ni su uso, ni su almacenaje ni el desecho de sus envases está controlado o forma parte de programas de intervención desde el Estado.


Los efectos negativos de los plaguicidas son amplios, y cuando se mal utilizan pueden derivar en caldos compuestos de hasta siete productos distintos. El 3 de diciembre es el Día Internacional de No uso de Plaguicidas.// PIEB.com.bo
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