10 abr. 2016

En los últimos años, las autoridades bolivianas dieron más importancia a dos delitos que recién en 2012 se consideraron como tales en la legislación boliviana. 

Se crearon divisiones especiales en la Policía, en la Fiscalía, consejos interinstitucionales, protocolos de actuación, políticas y un Plan Nacional con el propósito de luchar contra la trata y el tráfico de personas.  

Pero al momento de elaborar el mencionado plan, en 2014, se dieron cuenta que desconocían cuál era la situación de la trata y tráfico en el país. Por lo que se encargó un estudio con ese propósito.

El mismo, presentado el pasado miércoles por el Ministerio de Justicia, expone las deficiencias del Estado en la atención a víctimas y persecución de los delincuentes. Pero también revela las probables rutas, zonas de captación, explotación y tránsito que utilizan los delincuentes para trasladar a las personas como mercadería fuera del país. 

Inseguridad en BoliviaEl estudio identifica nueve puntos fronterizos por los que se mueve a las víctimas de trata y tráfico (aunque en algunos casos también se las explota allí) hacia y desde otros países. Se sabe que no todas las víctimas son trasladadas por la fuerza, es más, por lo general ellas acceden, con engaños y/o la esperanza de mejores condiciones de vida. 

Entre los puntos más utilizados están los del sur boliviano, en la frontera con Argentina. Villazón, por ejemplo, que se encuentra en Potosí, por donde el tránsito de personas se da en forma masiva y donde operan los "paveros”. Ellos ofrecen el traslado de migrantes de manera legal   por 50 o 100 bolivianos; sin embargo, una vez en el país vecino exigen hasta 200 dólares para devolverles los documentos con la amenaza de denunciarlos a la Policía Argentina.

Aunque la mayoría pasa por allí de forma legal (se calcula que por año 10.000 niños pasan a Argentina con "tutores”) otros optan por cruzar el río que separa ambos países lejos de la vista de la Policía. 

Yacuiba, ubicada en Tarija, "ha traído la mirada de organizaciones criminales”, señala el estudio. No es sólo la falta de control policial en los puestos de Migración, sino "la permisividad normativa” la que permite el traslado de menores de edad de áreas rurales con ofertas de trabajo en Argentina.

En Bermejo se estima que por día 100 menores procedentes de zonas rurales navegan por el río hacia el norte argentino, con la promesa de trabajos bien remunerados en el que  en realidad los explotan ya sea laboral o sexualmente.

En las poblaciones fronterizas de Puerto Suárez y Puerto Quijarro, en Santa Cruz, un juez fue detenido en 2013 por permitir el traslado irregular de unos 60 adolescentes a Brasil a través de falsos testigos que, por jurar que tal persona era tutor del menor, recibían hasta 100 bolivianos. 

Ya en Brasil, buena parte de los migrantes son sometidos a una situación de esclavitud en fábricas textiles. 

Otra población identificada como punto fronterizo en el que los traficantes y tratantes de personas hacen de las suyas es en Desaguadero. Se sabe que por allí llevan adolescentes a centros mineros peruanos para prostituirlas. "Me habían ofrecido un trabajo como mesera, pero al llegar allí fui obligada a mantener relaciones con varios mineros”, contó una víctima.

No muy lejos de allí, en el mismo departamento paceño está Puerto Acosta. Al norte del país Cobija (en Pando) y Guayaramerín (Beni), zonas que también figuran en el mapa realizado en el estudio de trata y tráfico. 

También se consideró cuatro ciudades como centros en los que se cometen estos delitos: Santa Cruz de la Sierra, La Paz y El Alto, ciudades en las que adolescentes y jóvenes son explotadas sexualmente. Se las capta a través de ofertas de empleo, pero al final se las obliga a prostituirse en lenocinios clandestinos. 

El informe revela que algunas víctimas  no suelen percibirse como tales. Las malas condiciones en las que se encuentran, por lo general en zonas rurales, son la causa de que emigren en busca de mejores días. Niñas y niños son enviados por sus padres con terceros a otros países, o abandonados en casas ajenas para nunca más saber de ellos. Sin saber si aún viven, si ya murieron.

Definiciones y datos

  • Trata Es la captación, traslado, transporte, privación de libertad, acogida o recepción de personas (aunque medie el consentimiento de la víctima) con fines de esclavitud, explotación laboral, sexual, adopción ilegal y otros.  
  • Tráfico Consiste en promover o facilitar la entrada o salida ilegal de una persona de un país a otro con el fin de obtener un beneficio económico. 
  • Tipos La Ley 263 precisa distintos tipos de trata de personas, como la servidumbre costumbrista, el matrimonio servil, guarda y adopción ilegal, trabajo forzoso, turismo sexual, mendicidad forzada.
  • Ilegal Son delitos conexos de la trata de personas el proxenetismo y la pornografía. 
  • Reporte En 2014 se registraron 812 casos en Bolivia en el Ministerio Público. En 2015 la cifra bajó a 558 casos, la mayoría ocurridos en La Paz, Santa Cruz y Cochabamba. 
  • Desgloce De los 558 casos registrados en 2015, 475 correspondían a trata de personas, 10 a tráfico, 20 a proxenetismo, 46 a pornografía y siete a violencia sexual comercial.
  • Albergues En el país existen 196 centros de acogida para víctimas de trata y tráfico. El 82% es de administración privada y el 18% está a cargo de la administración pública.
  • En el exterior En 2015 la Cancillería asistió a 152 víctimas de estos delitos de nacionalidad boliviana que se encontraban en países vecinos. La mayoría (64) estaba en la República de Argentina.// Página Siete

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Las deficiencias del Gobierno al prevenir y perseguir los delitos

El estudio presentado por el Ministerio de Justicia evidencia las deficiencias del Órgano Ejecutivo (pero también de los gobiernos subnacionales) al momento de prevenir y perseguir la trata y tráfico de personas. 

Una de las principales falencias es la falta de recursos humanos y técnicos en las oficinas de Migración. Esto impide que se apliquen controles rigurosos en el tránsito de viajeros.

Además, los funcionarios y policías que trabajan en estos puestos por lo general no saben cómo proceder cuando se presenta un caso de trata o tráfico.

"Evidentemente, nuestra treintena de puestos de control migratorio son insuficientes para 7.000  kilómetros de frontera que tenemos. Además, no en todos los casos, la capacitación es insuficiente porque es difícil encontrar gente con la experiencia suficiente para trasladarlos a las fronteras”, reconoció el ministro de Gobierno, Carlos Romero.

El estudio también señala falta de capacitación en los policías de las divisiones de trata y tráfico de la fuerza anticrimen. Y se resalta como un inconveniente los continuos cambios de personal en esta sección, lo cual impide que los servidores adquieran experiencia y mejores habilidades.

"Ése es un problema no sólo con los efectivos en esta especialidad, sino de otras especialidades. Hay una excesiva rotación. Precisamente debatimos entre las reformas a la Policía hacer énfasis en la especialización. Es un tema que se pondrá en discusión el lunes”, dijo Romero, refiriéndose  a la sexta Cumbre de Seguridad Ciudadana que será mañana.   

También se resalta la inexistencia de un registro de casos de trata y tráfico confiable, una base de datos que agrupe la información de las distintas instituciones (Policía, Fiscalía, Órgano Judicial, etcétera).

En el informe también se señala deficiencias en el Ministerio de Trabajo, Comunicación, Educación y en las Fuerzas Armadas, que deberían coadyuvar con patrullajes para prevenir la trata y tráfico en fronteras y regiones con poca presencia policial; pero la falta (o mala administración) de recursos impide esta obligación.

Mujer  de 55 años explotada en Villazón

"Nací en Yuruma. Tenía muchos hermanos y mi mamá me trajo a Villazón, me dejó con la señora, nunca más he vuelto a mi pueblo. Cuando la señora murió yo quería buscar trabajo, pero la señorita me dijo que no podía irme de la casa, que debía de la comida, de la ropa. Ahora cuido a sus hijos, cocino, lavo ropa, ordeno, atiendo la tienda y tampoco me pagan. Me dijeron que en el SLIM me van a ayudar. Quiero volver a mi pueblo, tal vez mi mamá vive todavía”. 

Madre de víctima de trata en Argentina

"Cuando acepté que mi hijo fuera a trabajar con su tío no sabía que lo iban a tratar peor que a un animal. Se lo llevó a una quinta y sufrió mucho. Le hacían trabajar todo el día, no le pagaban, no lo alimentaban. Escapó de allí y volvió una pena. Después sólo quería trabajar, volver a Salta. Iba todos los días en la mañana y volvía en la noche. Un día ya no volvió, ya son cinco años que no sé nada, si vive o algo le ha pasado. Sólo le pido a Dios que, si vive, lo proteja”. 

Joven explotada a sus 19 años

"Soy de Beni. Me engañaron, me dijeron que podía trabajar como azafata en la feria. Cuando llegué me llevaron a un burdel y trabajé de prostituta. El dueño me hacía atender varios clientes de todo tipo, gente asquerosa.

Trabajaba hasta la madrugada, en la mañana venía una vieja que nos llevaba a un alojamiento para tender camas, lavar sábanas, lustrar pisos. En la tarde nos decía que descansemos para aguantar de nuevo en la noche”.

Explotada en Puerto Quijarro

"Soy de Puerto Suárez. Me escapé de mi casa con ese hombre, pensé que me quería, por eso acepté trabajar en ese bar, pero todo lo que ganaba le daban a él, no sé qué arreglo tenía con el dueño. Él decía que guardaba el dinero para cuando nos casemos y que trabajaba duro. Se iba a Boyuibe, Corumbá, El Carmen o Santa Cruz. Un día una chica me contó que él andaba con otras y que en otros pueblos también las empleaba en bares”.

Niña explotada en la ciudad de El Alto

"Cuando tenía 10 años mi mamá me llevó a El Alto y me dejó en una pensión. La señora me hacía lavar las ollas grandes, pelaba papas, habas, todo el día ayudaba. Yo quería volver a mi pueblo, pero la señora no me dejaba y hasta me pegaba. Un día una señorita entró y me miró que estaba triste. Me preguntó bien despacito si quería volver a mi casa, ese rato he llorado y ella volvió con policías. Ahora estoy en este internado esperando a mi mamá”.

Adolescente de 17 explotada en La Paz

"Soy de Yucumo (Beni). Me fui a Riberalta a trabajar en un alojamiento y ahí conocí a un hombre que me ofreció trabajo en La Paz, con un buen sueldo. Me dijo que también era de limpieza en un hotel. Acepté, pero el trabajo era en un boliche y tenía que atender hombres. Todas las noches salimos, somos varias. Me agarraron en un operativo, me han dicho que se comunicarán con mi papá, pero no saben cuánto me pagan acá, No quiero volver”.// Página Siete

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