8 may. 2016

Adolescentes que pasan hambre en menor o mayor intensidad en Bolivia son también fumadores, mostrando una conducta que parece estar directamente relacionada con la pobreza y la desnutrición.

Esa es la principal conclusión de un estudio difundido este mes en la publicación “Previniendo enfermedades crónicas” (Preventing Chronic Disease) de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés).

El investigador Matthew L. Romo utilizó los datos de la Encuesta Mundial de Salud a Escolares (GSHS) 2012, un proyecto de los CDC y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el aval del Ministerio de Salud, para realizar el análisis y publicar el estudio “Hambre y factores de conductas de riesgo para enfermedades no transmisibles”.

En la encuesta participaron 3.696 estudiantes. Un 61,9 por ciento respondió que pasó hambre en cualquiera de los últimos 30 días. Esta situación era más frecuente entre los jóvenes de 16 años o más (64,2 por ciento ), los varones (64,0 por ciento ), y los residentes de la región de los valles de Bolivia (66,8 por ciento ). El hambre se definió como pasar hambre en los últimos 30 días debido a la insuficiencia de alimentos en el hogar.

Tabaco en BoliviaDe acuerdo con los resultados, ajustados a todas las variables como edad, sexo, región y otros factores de riesgo conductuales, los jóvenes que pasaron hambre no consumieron ni fruta ni verdura cada día, no realizaban actividad física adecuada y, el mayor hallazgo, consumían tabaco.

Los adolescentes que informaron haber pasado hambre a veces o la mayoría de las veces o siempre tenían aproximadamente dos veces más probabilidades de ser consumidores de tabaco. Según los datos, un 37,3 por ciento de estos jóvenes indicó que fumaba.

“Esta asociación está apoyada por un estudio entre adultos latinos de Estados Unidos, que encontró que los fumadores actuales tenían significativamente mayores probabilidades de inseguridad alimentaria en los hogares que los no fumadores”, indicó el investigador.

Romo agregó que hay muchas explicaciones posibles de por qué los adolescentes que reportaron hambre usan tabaco; por ejemplo, el consumo de tabaco puede ser un mecanismo de defensa contra el estrés psicológico derivado del hambre y la pobreza.

El cigarro es muy accesible

Este estudio puso de relieve que urgen las intervenciones de salud pública en Bolivia en varios ámbitos, entre ellos la accesibilidad al tabaco.

También urgió a tomar en cuenta que el hambre se asoció al nulo consumo diario de fruta y verduras y con la actividad física inadecuada.

El autor explicó que los programas de comidas escolares deben tomar en cuenta estos datos así como las unidades educativas tendrían que contemplar ampliar la educación física, particularmente en las zonas rurales pobres del país.

“Al mismo tiempo, se necesitan intervenciones a nivel de políticas, especialmente para los precios del tabaco. Los cigarrillos en Bolivia siguen siendo muy baratos y muy accesibles para todos, incluidos los que viven en la pobreza”, agregó Romo.

En la investigación también resaltaron las diferencias geográficas ya que en las regiones del valle y andina se encontró la más alta prevalencia de hambre, mientras que en la región de los llanos se observó una incidencia menor.

Padres que beben alcohol afectan a sus hijos

El comportamiento de los padres al consumir bebidas alcohólicas impacta en los hijos, quienes repetirán patrones, informó Educalcohol, una organización costarricense, informó el periódico La Nación de Costa Rica.

“Los padres de adolescentes podrán no tener influencia sobre la música que ellos oyen, la comida que les agrada, la ropa que se ponen o la persona que les gusta, pero su propio comportamiento frente al alcohol sí puede influir en la relación que tendrán los jóvenes con este”, dijo Hubert Sacy, presidente de Educalcohol.

Según una encuesta en colegiales realizada en ese país, el licor sigue siendo el producto más popular entre los jóvenes.

Mayor riesgo de obesidad

Los adolescentes de los sectores más pobres tienen un 31 por ciento más de riesgo de sufrir sobrepeso y obesidad en comparación con los chicos de igual edad de los sectores más ricos.

Así lo reveló un estudio hecho por la Fundación Interamericana del Corazón (FIC), con financiamiento de Unicef, en Argentina, informó el diario El Día.

La investigación puso en alerta la mala calidad de los alimentos: consumen más productos con azúcar agregada, más grasas, y harinas, más bebidas azucaradas, como gaseosas.

Adolescentes duermen menos

La expansión de la tecnología digital entre los adolescentes ha tenido como una de sus consecuencias el que duerman poco.

Un reciente estudio llevado a cabo en Estados Unidos, a partir de datos que se compilaron desde hace 25 años, demuestra que los adolescentes duermen cada vez menos. Y esa falta de reposo puede tener serias consecuencias en la salud de los jóvenes, divulgó Radio Canadá Internacional.

Es típico que un adolescente cuando llega a su cama mira primero su celular o su portatil.

Cigarrillo electrónico

Según un estudio difundido por el médico Elmer Huerta, conocido por sus programas de radio, los niños y adolescentes estadounidenses entre 9 y 16 años que están bajo la influencia de publicidad de cigarros electrónicos tienen más posibilidad de fumarlos. La investigación se centró en la publicidad de formato electrónico, televisivo e impreso, informó RPP.

“Los niños han dejado de fumar cigarrillos de tabaco, pero han aumentado en más del doble el uso del cigarrillo electrónico”, explicó Huerta.// Opinión

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