19 jun. 2016

Dos de cada tres empleos generados en los últimos tres años en América Latina y el Caribe se concentran en los servicios, sector que hoy sobresale por su baja productividad y calificación, así como la alta informalidad.

Según el Índice de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), más de la mitad de los 300 millones de trabajadores en la región son autoempleados sin calificación o que no perciben ingresos ni seguros de vida por su trabajo.

Por consiguiente, el peso de la carga tributaria en los pobres es tan alto que suele anular el beneficio recibido por programas de transferencias de ingreso, refiere el informe del PNUD, presentado esta semana aquí.

De acuerdo con el documento, cerca de 50 millones de personas se incorporaron al sector de los servicios, cifra que representa el 80 por ciento de los empleos de la población en estado de vulnerabilidad.

Pobreza en América LatinaEn Panamá, la población enmarcada en esta categoría está compuesta por hombres y mujeres adultos empleados por la informalidad.

"La región ha crecido mucho por los empleos de servicio que tienen una baja calificación laboral, por ello estamos proponiendo más énfasis en la calificación del empleo. Muchos de los empleados no tienen seguro de vida o de enfermedad, y eso es un retroceso a la pobreza.

"Si tuviera un seguro que le permita recibir un ingreso mientras se pasa la enfermedad, encontraríamos políticas más puntuales", expresó la subsecretaria general de Naciones Unidas, Jessica Faieta.

El texto señala, además, que la participación laboral femenina aumentó de un 50 a un 66 por ciento; sin embargo, quedan por saldar importantes brechas salariales y de empleo del tiempo.

Pese a que en 2013 la proporción de mujeres con nivel universitario (17,3 por ciento) era más alta que la de los hombres (14,8 por ciento), ellas percibían un salario promedio por hora 16,4 por ciento inferior con respecto al sexo opuesto, precisa el estudio.

Situación discriminatoria a la que se suma el hecho de que las féminas dedican tres veces más tiempo a las labores de cuidado del hogar, de niños y adultos mayores.

Ser mujer, afrodescendiente, indígena, homosexual, joven y discapacitado incide en las oportunidades, en la posibilidad de ascenso social y económico, y en el acceso a los servicios, afirmó el autor principal del estudio y economista en jefe del PNUD para América Latina y el Caribe, George Gray.

Por ello el informe 2016 del organismo internacional propone crear políticas antidiscriminatorias y de reconocimiento de derechos para no perder lo ganado, como invertir en la protección social, la creación de sistemas de cuidados, el acceso a activos físicos y financieros en los hogares, y a una mayor calidad laboral.// Prensa Latina

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