15 jun. 2016

“El precio del kilo de pan (que equivale a unas ocho o 10 piezas) se quintuplicó o más. Antes costaba tres pesos, ahora está a 18 (que equivale a 8.82 bolivianos). En capital incluso lo venden a 36 (17.64 bolivianos)”. Así de “apretada” está la situación en Argentina, relata Carolina Aguilar, una compatriota que reside allá hace casi 10 años.

A eso se suma el incremento en las tarifas de los servicios básicos, los despidos masivos y demás. “Pese a todo, y a lo que venga (...)”, la mujer no considera retornar a Bolivia.

Al igual que ella, otros residentes bolivianos en Argentina que accedieron a hablar con este medio de comunicación no consideraron dejar el vecino país y tienen dos motivos fuertes: la salud y la educación, servicios que, además de ser de calidad, son gratuitos.

Aguilar explicó que los hospitales atienden gratis, sin distinción de edad, sexo o nacionalidad. “Ni siquiera el tener una enfermedad grave hace que te excluyan del sistema”.

Bolivianos en el mundoAñadió que incluso los medicamentos están garantizados.

Leonor Veizaga, una potosina que vive en Argentina hace ocho años, agregó que “uno no puede morir de hambre en la capital”. Dijo que las escuelas públicas, donde los hijos de bolivianos pasan entre las 8 y las 4 de la tarde de lunes a viernes, dan desde el desayuno hasta almuerzo de forma gratuita a todos los estudiantes.

Esto, a su criterio, es un paliativo para aquellos paisanos que no tienen posibilidades económicas de acceder a los productos de la canasta familiar.

Actualmente más de un millón de bolivianos vive en Argentina sin documentación. Otros 350 mil tienen papeles al día, según información obtenida por la Defensoría del Pueblo.

Todos, en igual o peores condiciones que los mismos argentinos, están enfrentando una inflación que, solo en el último año, superó el 40 por ciento , según el diario La Nación.

El litro de leche está a 20 pesos argentinos (que equivale a 9.80 bolivianos), el kilogramo de carne -según el corte- entre 90 y 100 pesos mínimamente (49 bolivianos), el litro de yogurt se vende a 30 pesos (casi 15 bolivianos), enumeró Víctor Hugo Alcócer, un potosino que vive hace más de una década en Argentina.

A esto se añade que, con el objetivo de promover inversiones en el desarrollo energético de Argentina, el presidente Mauricio Macri (que asumió la presidencia de ese país en diciembre de 2015) implementó un nuevo esquema de tarifas en servicios básicos. El gas y agua, por ejemplo, subieron en 300 por ciento y la luz en hasta 600 por ciento .

Estos “tarifazos” perjudicaron, de gran manera, a los bolivianos vinculados a talleres de costura, actividad a la que más se dedican, considerando que el 95 por ciento de los migrantes no es profesional.

Antes del Gobierno de Macri, los talleres de costura, entre otras empresas, no destinaban casi nada de sus ganancias al pago de la luz o agua, contó Alcócer. Ahora estos servicios representan los mayores gastos que deben asumir.

Sin embargo, en medio de este tarifazo, Mariela C. (una mujer de no más de 30 años que prefirió mantener su identidad en reserva), dijo que aún hay subvenciones. Por ejemplo, un boliviano o cualquier otro migrante que tiene hijos en ese territorio recibe una mensualidad de 940 pesos (equivalente a 460 bolivianos) por cada uno de ellos. “Acá los niños son una prioridad”, agregó.

Bolivia no es una opción

Algunos bolivianos que residen en Argentina aún no ven en Bolivia un país que les dé la oportunidad de progresar.

¿Por qué? La costurera Martha García, que vive en Buenos Aires hace más de 15 años, respondió que empezar de cero en Bolivia “sería una tortura” y más aún considerando que no hay seguridad laboral.

Piensa que si volvería, no podría encontrar opciones laborales como asalariada. Emprender un negocio propio aún no es una opción, indicó, pues en Argentina últimamente “solo se gana para comer”.

Otros compatriotas consultados piensan que Bolivia “es una bomba de tiempo”, pues les depara un futuro similar al que está afrontando Argentina.

Unos cuantos dicen que una causa que les impide regresar son sus hijos que, al haber nacido en el país vecino, están acostumbrados a ese contexto y se resisten a tener una vida en Bolivia. “Yo los saqué de Bolivia cuando eran chicos y ahora que son grandes no puedo dejarlos solos en Argentina”, señaló Bladimir García, que trabaja en un taller de costura en el vecino país.

2 Mil paisanos entran a la Argentina

Al menos 2 mil bolivianos ingresan diariamente a la Argentina, según un balance del flujo migratorio de la zona fronteriza tarijeña.

Las razones son principalmente dos: hacer compras y realizar actividades turísticas.

Fuentes laborales de los paisanos

Los bolivianos se insertaron laboralmente a la sociedad argentina, aportando en áreas como la construcción, educación, salud, deporte, música, agricultura, entre otras. Además, las tradiciones gastronómicas de Bolivia se popularizaron en algunas zonas de Buenos Aires, donde la comunidad boliviana es grande.

Argentina acoge a más migrantes

Hay al menos tres millones de bolivianos que migraron, del total 1.2 millones reside en Argentina. Los restantes están repartidos en Brasil, España y Estados Unidos.

Argentina es el país que más migrantes acoge desde el siglo XXI, cuando los compatriotas empezaron a irse.

¿Dónde están concentrados?

Los bolivianos que migraron a la Argentina residen principalmente en los barrios porteños de Flores, Villa Soldati, Villa Lugano, Liniers y Pompeya. También hay comunidades bolivianas en las provincias de Salta, Jujuy y Tucumán.// Opinión

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