2 jul. 2016

Pasa muy a menudo. Porque en ese momento no tienes hambre, porque quieres hacer un poco de dieta, o porque no tienes tiempo de sentarte a comer, que levante la mano quien no se haya saltado una comida por cualquiera de estos motivos en alguna ocasión.

Pero si piensas que lo único que le pasa a tu cuerpo es que tienes menos energía y más sensación de hambre, debes saber que esto es sólo la punta del iceberg. Descubre la verdadera reacción que tiene tu organismo cuando te saltas el desayuno, el almuerzo o la cena.

1. Utiliza las reservas de azúcar almacenadas (glucógeno). El cuerpo dispone de reservas en forma de glucógeno en hígado, músculos y riñón así como en la grasa subcutánea (panículo adiposo) y visceral. Cuando se agotan dichas reservas de azúcares, el cuerpo comienza a quemar grasas, explica el endocrino, Juan Ybarra en un artículo en el portal bienestar.salud180.com.

2. No todo es tan bueno. Si te saltas una comida, lo que ocurre es que la siguiente la haces mucho más copiosa y segregas una dosis de insulina mucho mayor, y esa hiperglucemia genera un aumento de peso, afirma al mismo portal Carmen Martín, nutricionista de la Clínica Francesa Dray.

Cuidado con la alimentación3-Aparece la niebla en tu cerebro. Uhhh, de repente, el aporte de glucosa que tu cerebro esperaba para funcionar no llega y comienza el mal rollo. Empiezas a sentirte más espeso, con menos capacidad de concentración y ves las cosas menos claras, enfatiza un artículo en Yahoo.es. De repente, alguien te pregunta algo sencillo y no sabes qué responderle. Es en plan, “¿Dónde has aparcado tu coche?”. Y sueltas un “ni idea” que da un poco de miedo.

4- Comienzas a ponerte de mal humor. El mismo bajón de glucosa lleva a que se dispare la cantidad de cortisol y adrenalina en tu torrente sanguíneo, con lo que te conviertes en una persona gruñona e irritable, al menos mientras el ‘ayuno’ continúe. Sí, al final somos como animales y, por tanto, reaccionamos de manera instintiva a estas situaciones.

5-Acabas pecando con comida basura. Empiezas diciéndote a ti mismo que no vas a comer “en una semana” (aunque solo vayas a saltarte una comida) y, de repente, cuando ya ha pasado la hora del almuerzo, a media tarde, descubres una bolsa de patatas fritas en tu armario. Y cae. Vaya si cae. O sea que al final no has hecho nada.

6- Nervios. El ayuno o la ausencia prolongada de comida tiene efectos sobre el sistema nervioso. Cada vez que nos saltamos una comida se produce una hipoglucemia en el cuerpo, como la glucosa es la principal fuente de energía del cerebro, se pueden producir mareos y dolores de cabeza inmediatos, señala el experto Ybarra.

Así que, eso que escuchamos miles de veces de que lo más saludable son cinco comidas al día (desayuno-media mañana-comida-merienda-cena), no se trata de mera tradición cultural. Esta distribución garantiza, en la mayoría de las personas, no tener hambre y mantener el peso corporal constante, apunta como consejo un artículo en diario español El País. La glucosa circula en sangre durante un máximo de 6 horas, lo que suele coincidir con el tiempo que se deja pasar entre una comida y otra.

Y por si aún no te convence, queda añadir que existe evidencia indirecta que demuestra que la mayoría de personas con exceso de peso comen solo dos o tres veces al día y además dejan pasar muchas horas entre cada ingesta.// El Deber

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