9 ago. 2016

En lugar de contrarrestar el fin de la bonanza con producción, el Gobierno lo hace con créditos, pero el problema no es la cantidad de esta deuda (finalmente, Bolivia está en condiciones de asumirla), sino el destino que se darán a estos créditos. En esa afirmación coinciden, por separado, los economistas Alberto Bonadona y Pablo Cuba, ante otra señal de que se acaba la bonanza: las deudas del país suben y los ahorros bajan.

La deuda externa, en 2015, subió un 10,5 por ciento con relación a 2014, de 5.736,2 millones de dólares a 6.340,8 millones. El porcentaje sube a 11,8 por ciento si se consideran los datos hasta marzo de este año, en los que la deuda llegó a 6.416 millones de dólares (último informe del Banco Central de Bolivia, BCB).

Además, un informe de la Fundación Milenio explica que aún hay 3.300 millones de dólares de deuda contraída, pero pendiente de desembolsar, con lo cual la deuda alcanzaría cerca de los 9.500 millones de dólares.

Economía de BoliviaPara Cuba, el problema no es la cantidad, puesto que finalmente, Bolivia puede endeudarse hasta 18 por ciento de su PIB, sino a qué se destinan estos recursos.

Según Bonadona, estos créditos no irán a proyectos que sean claramente productivos, y que puedan generar aporte económico fortalecido, sino que más bien buscarán disimular el profundo problema de Bolivia: la ausencia de un aparato productivo, que responda de forma activa aumentando el desarrollo nacional.

Cuba advierte también otro detalle: el mayor acreedor de la deuda bilateral boliviana es China, que junto con la CAF y el BID acaparan el 70 por ciento de toda la deuda pública boliviana.

En tanto, la especialista en financiamiento para el desarrollo de la Fundación Jubileo, Patricia Miranda, explica que los datos de la deuda reflejan la "situación sintomática" de la realidad del país. Al proyectarse menores ingresos y mayores egresos, queda una brecha que debe cubrirse con la deuda externa, explica.

Economía de BoliviaRIN

Por otra parte, las Reservas Internacionales Netas (RIN) continúan cayendo. Si en diciembre de 2014, se tenían 15.123 millones de dólares, la cifra baja a 13.056 millones a fines de 2015, y a 12.337 millones al 15 de abril de este año.

Según un artículo de análisis de la Fundación Milenio, desde 2012, las reservas registran menor crecimiento llegando incluso a decrecer en 1.607 millones de dólares en 2015.

Cuba explica que las RIN disminuyen porque no hay inversiones extranjeras en el país. "Bolivia debe estar recibiendo cerca de 1.000 millones de dólares de inversiones, pero es muy poco para reactivar el aparato productivo. Por eso se hace uso de las reservas monetarias internacionales", afirma.

Según Cuba, al Gobierno no le queda más vías: endeudarse si quiere mantener el crecimiento.

PRINCIPALES DESTINOS

Bolivia tiene una deuda con China producto del Satélite Túpac Katari, además de otros mil millones de dólares por la emisión de bonos soberanos, cuyos recursos fueron destinados a la construcción de las carreteras Trinidad-San Ignacio, Turco-Cosapa, las dobles vías Río Seco-Huarina, Huarina-Tiquina y Huarina-Achacachi, además de los puentes Beni II y III, Mamoré y Madre de Dios.

La nueva deuda de 7.500 millones de dólares con China será destinada a proyectos de infraestructura, tales como:

• Ampliación del aeropuerto de Viru Viru.

• Estadios de Cochabamba y Santa Cruz.

• Carretera de integración La Paz-Pando.

• Central hidroeléctrica Rositas (Santa Cruz).

• Carretera Trinidad-San Ramón a Moroña-Guayaramerín.

• Doble vía Cochabamba (desde Bombeo hasta Villa Tunari).

ANÁLISIS

Alberto Bonadona, economista

El Gobierno acude a créditos para hacer frente

Yo veo que el fin de la bonanza comienza ya en 2014 con el descenso de los precios de las materias primas, particularmente del petróleo.

Las noticias de que sube la deuda externa y disminuyen las reservas internacionales (RIN) no son alentadoras. El problema es que Bolivia no ha generado la capacidad para suplir la caída de exportaciones de materias primas.

Indudablemente el impacto va a ser grande, pero en lugar de contrarrestar esto con producción, la política del Gobierno parece ser contrarrestar con créditos. Vamos a tener gran cantidad de créditos este año y al otro. El problema es que estos créditos no irán a proyectos que sean claramente productivos, y que puedan generar aporte económico fortalecido, sino que más bien buscarán disimular el profundo problema de Bolivia: la ausencia de un aparato productivo, que responda de forma activa aumentando el desarrollo nacional.

En estas condiciones, vamos a sobrevivir varios años, y para el ciudadano de a pie esto puede traducirse en desempleo. El panorama es complicado para el Gobierno: no puede devaluar la moneda. Si lo hace, se generará inflación, se rompería la bolivianización, se volvería al dólar… la alternativas, debería empezar a buscar soluciones a corto plazo para incrementar la producción en algunos sectores; pensar en proyectos productivos en la industria; cambiar rubros que aún no se ven con futuro, como el litio; repensar si vale la pena, en este momento, una planta de acero en El Mutún.

Alternativas se ven pocas. Lo que sí veo es que las consecuencias habrían sido más duras, si no se tuvieran las RIN y la capacidad para obtener los créditos.// Los Tiempos

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