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El negocio de la fabricación de ropa tiene una cadena productiva bastante larga, que puede jugar en contra de un emprendimiento sostenible. "Implica el diseño, el patronaje, el corte, la confección, el control de calidad, el etiquetado y la codificación. También hacemos sesiones fotográficas y tenemos un manejo de redes sociales”, explicó la emprendedora cruceña Mónica Fuertes Ibáñez.

Ese amplio conjunto de operaciones, en realidad, son una motivación para esta emprendedora, que incursionó en la fabricación de ropa hace cinco años, luego de ejercer el periodismo por casi dos décadas. "Decidí dedicarme a algo que siempre tuve en mente, que era la fabricación de ropa. Mi sueño era tener una marca como las de afuera”, contó.

Su negocio nació con la idea de trabajar con promotoras, pero hace un año optó por vender sus prendas directamente. "Seguimos con nuestra marca que es ¡Ohlala! Nos dedicamos a fabricar ropa de calidad, de mejor diseño y compartimos la tienda con siete diseñadores nacionales”.

Comercio electrónico en Bolivia"En este tránsito (del periodismo a los negocios) he podido saborear cosas bonitas. Por ejemplo, lo que estamos haciendo en Bazaar al estar juntos ocho diseñadores”, añadió. "Bazaar es la primera multitienda de moda nacional. Es muy bonito este negocio, nuestra ubicación es muy buena y nuestros diseñadores son buenísimos. Todos participan en el Bolivia Moda”. El local está en la zona Equipetrol de Santa Cruz. 

A lo largo del año, Fuertes lanza varias colecciones, incluso intermedias como las de pre-invierno o pre-verano, que son las más pequeñas. Una particularidad de la ropa femenina consiste en que tiene mayor rotación que la de varón. "Cada semana tenemos aproximadamente 10 modelos nuevos en tiendas solamente de nuestra marca”, contó al explicar que también atiende pedidos de otras tiendas.

Terciarización

¿Cómo encaró la larga cadena productiva de la fabricación de ropa? "Inicialmente yo tenía ocho operarios y hacíamos absolutamente todo. Ahora sólo tengo dos y la mayoría de las cosas las terciarizo”, respondió.

Pero, para garantizar la calidad de las prendas ¡Ohlala!, Fuertes aún tiene el control de operaciones como el diseño, el patronaje, la elección de tejidos y accesorios que dan valor agregado a la prenda, como los botones, los cierres, los elásticos, los bordados y otros adornos. Asimismo, lleva un estricto control de calidad que se hace prenda por prenda.

Al desarrollar sus  actividades, Fuertes se ha dado cuenta que el boliviano aún no se acostumbra a consumir lo producido en el país. Aunque -considera- esta tendencia está cambiando, debido, sobre todo, al surgimiento de talentosos diseñadores.

Servicios de diseño

Ella identificó un segmento de mercado inexplorado, que piensa explotar este año. Por ello, también ofrece servicios de diseño y fabricación de ropa a otras tiendas. Estas prendas de alta calidad son fabricadas sin etiqueta o "en blanco”, para que cada uno de sus clientes pueda ponerle su propia marca.

Las prendas que llevan su marca ¡Ohlala! se venden sólo en la tienda Bazaar, pero también recibe pedidos del interior, aunque esta demanda no es muy significativa. Esto se debe a que los clientes nacionales tienen recelo sobre las tallas o la calidad de la tela.

De cierta forma, los consumidores quieren tener entre sus manos las prendas antes de comprarlas. Para superar esta adversidad, en las próximas semanas, Fuertes implementará un sistema de tablas para determinar la talla exacta de una persona a partir de sus medidas.

Es difícil vender por internet

En su afán de crecer y de hacer sostenible su negocio, a principios de 2016, Fuertes comenzó a promocionar la marca ¡Ohlala! en escaparates electrónicos como Amazon o eBay, entre otros.

"Se hizo imposible y a la fecha lo tengo detenido”, contó al señalar que esta imposibilidad se debe a que en Bolivia no hay leyes relacionadas con e-commerce o comercio electrónico. "Desde Bolivia no podemos cobrar directamente en nuestras cuentas bancarias. Nuestras tarjetas de crédito internacionales para lo único que nos sirven es para comprar. No nos sirven para recibir pagos de nuestras ventas por internet”.

Fuertes intentó solucionar este problema mediante la apertura de una cuenta bancaria en Estados Unidos. Luego accedió a eBay y abrió una cuenta como compradora. Pero, como comprobó, cuando se abre una cuenta de ese tipo en Bolivia, el sistema de eBay en algún momento bloquea la cuenta pues detecta el IP del país.

Nuevamente, la emprendedora encontró una solución, que consistió en contratar a una empresa, que por un monto anual, da la posibilidad de elegir un IP de otros países. Pero luego, se enfrentó a otro problema: la imposibilidad de cotizar vía online un envío desde el país, porque Bolivia no cuenta con un ZIP Code, que es solicitado por las empresas de courier. "No puedo decirle al cliente de Irlanda o México cuánto va a costar el envío. Tengo que hacer venir a una persona de DHL para que me haga un cálculo o ir yo para cada venta”, contó.

A partir de todos estos factores adversos, Fuertes se dio cuenta que la única forma de vender por internet desde Bolivia es recurrir a terceras personas, para triangular la venta. "Es complicado, es necesario resolver el problema. No tenemos e-commerce, sólo podemos comprar y comprar”, señaló.

La opción de la triangulación de ventas implica una elevación en los costos. El envío de una prenda de $us 25 puede ascender hasta los $us 70, aunque esto es normal en el mundo. "No es ese el problema, el problema es que sin ley de e-commerce estamos aislados completamente. No puede haber una venta por internet desde Bolivia hacia el mundo fluida”, explicó.

Finalmente, ante la imposibilidad de vender sus productos directamente, Fuertes optó por enviar stocks a un almacén de Miami. "No queda otra alternativa. Intenté todas las formas posibles. Por un momento me sentí feliz porque pensé que lo había logrado y luego me topé con que no tenemos un código ZIP. Encima cerró el correo en esa época”, recordó.

Ahora, ella considera que su experiencia puede contribuir a que se tomen medidas que favorezcan el comercio electrónico pleno desde Bolivia. "Esto es simplemente una llamada de atención para que nuestras autoridades hagan algo que nos sirva a todos. Estamos desaprovechando momentos, espacios que pueden servirnos a todos, sobre todo a los pequeños y micro empresarios que son lo que más podemos vender a través de internet”.

A pesar de estas dificultades, la voluntad de esta emprendedora se mantiene incólume. "Mi sueño es que mi marca sea conocida y que pueda consolidarse por presentar colecciones de temporada, como hacen las marcas que vemos en los malls y galerías. En eso estamos”, concluyó.

"No hay un reglamento en particular para el e-commerce en Bolivia”

¿Se puede vender por internet desde Bolivia?

Sí es posible, pero depende de la factibilidad en la ejecución del plan de negocios de cada empresa. Sin embargo, en Bolivia las ventas por internet aún están en etapa de desarrollo mostrando un lento crecimiento; y las varias empresas que venden requieren de factores externos (PEST) más atractivos para alcanzar mayores impulsos en su crecimiento, explicó el jefe de la Unidad de Estudios del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, Steven Magariños.

¿Qué es necesario para vender vía online desde el país?

Los principales elementos son tener un producto o servicio bien definido; tener previsto un sistema de pago online (con datos de tarjeta de débito, crédito, prepago, o pagos por servicios como el de Tigo Money y similares) e incluso pagos a través de sucursales; un eficiente sistema de entrega de productos (usando intermediarios y de manera directa); y una excelente política de atención al cliente (devoluciones, consultas, y seguimiento de satisfacción).

¿Qué debe contemplar una ley de e-commerce en el país?

Actualmente, no hay un reglamento en particular para el e-commerce en Bolivia, sino que las empresas se deben basar en las normas de comercio en general. El Servicio de Impuestos Nacionales añadió en la Resolución Normativa de Directorio No. 10-0044-13, que los precios de productos ofertados por la web deben incluir IVA y las empresas deben estar legalmente establecidas con un NIT.

Una normativa específica para la regulación del comercio electrónico sería un factor muy requerido para el impulso de este tipo de mercado; incluyendo regulaciones que favorezcan a sistemas de logística, defensa al usuario y de pagos.

¿Hay cifras sobre e-commerce en Bolivia?

Según el presidente del Instituto Latinoamericano de Comercio Electronico (ILCE), América Latina tiene 997 millones de personas, 665 millones de usuarios activos de internet y 511 millones de usuarios de RRSS. En 2015, Brasil fue el principal país latinoamericano en comercio electrónico con  19.490 millones de dólares, según eMarketer. Le sigue México, con 5.700 millones y Argentina con  4.960 millones. En marzo de 2016, se tuvo previsto un crecimiento a 49.830 millones de dólares para el comercio electrónico latinoamericano, lo que representaría un crecimiento de un 21,6%; para 2017 se tiene previsto un crecimiento hasta  59.810 millones de dólares, llegando a los  79.740 millones en 2019. En Bolivia, no hay datos oficiales del valor facturado en términos de comercio electrónico.// Página Siete

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