Más de 970 mil niños y niñas en el país están en riesgo de perder el cuidado familiar y parental, según un estudio que verificó que la amenaza de la desprotección comienza con el abandono de uno de los padres.

La investigación “Cada niño y niña cuenta. Situación de derechos de los niños y niñas que perdieron el cuidado familiar o están en riesgo de perderlo” se realizó a lo largo de dos años en convenio entre Aldeas Infantiles SOS Bolivia y la Universidad Católica Boliviana, con su instituto de Investigaciones en Ciencias del Comportamiento.

En el estudio participaron más de 150 personas que recolectaron información mediante 11 grupos focales en todo el país, entrevistas a 106 actores, entrevistas a 94 padres y madres de familias en alto riesgo social, la aplicación de 4.690 encuestas y entrevistas en profundidad a 21 niños, niñas, adolescentes y jóvenes con experiencia de institucionalización.

Niñez en BoliviaLa investigación cualitativa analizó el funcionamiento del Sistema Plurinacional de Protección y la situación de las familias en riesgo de perder el cuidado familiar, mientras que la metodología cuantitativa se utilizó para establecer la cantidad de familias en situación de riesgo social.

Hallazgos

666.066 niños y niñas corren el riesgo de no vivir en una familia debido a las condiciones del entorno social que afectan al desarrollo y unidad de las familias, así como las condiciones de las familias que afectan a la calidad del cuidado y protección de sus hijos e hijas.

193.958 viven con algún otro familiar y 80.497 viven con otras personas sin parentesco.

30.000 niños y niñas, temporal o permanentemente, requieren servicios de acogida institucional o familiar porque oficialmente el derecho a vivir en su familia ha sido vulnerado.

Más de 970.461 niños y niñas bolivianas, en total, son afectadas por la vulneración de su derecho de vivir en una familia.

Riesgos

“El abandono de uno de los progenitores suele arrancar el proceso (de desprotección a niños y niñas). Esta situación eleva el estrés sobre el cuidador que se hace responsable de la familia y deriva en circunstancias como la negligencia o el maltrato físico y psicológico”, dice el estudio.

Los otros factores importantes de riesgos son el consumo de alcohol, la violencia intrafamiliar, la percepción de que la educación formal para las mujeres no es importante ni necesaria, la frustración de los proyectos de vida de los progenitores, la carencia de apoyo institucional y el desconocimiento familiar de las competencias de las oficinas encargadas de velar por sus derechos.

Un fuerte factor de protección es la importancia que dan las madres y padres a la educación de sus hijos, ello refuerza los deseos de superación de la familia.

Entre las recomendaciones está la necesidad de reforzar los factores de protección, antes que las debilidades identificadas en las familias en riesgo.

Aportes del estudio

Si bien los niños y niñas institucionalizados (viviendo en instituciones de acogida) suelen ser el objeto de estos estudios, la investigación posibilitó la construcción de una herramienta para la detección temprana de familias en riesgo mediante la valoración del índice de protección en la familia (IPIF).

La idea es que se formulen propuestas para fortalecer a las familias en riesgo, y evitar un incremento de la institucionalización de niños y niñas.// PIEB

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