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Ya en 1810, en el contexto de la guerra de la independencia, los armeros, carpinteros y herreros de los ejércitos participantes reclamaban una remuneración por su trabajo especializado, según el historiador Roger Mamani.

El historiador Roger Mamani participó del Congreso Trabajo y Trabajadores con la ponencia “Les sirven de balde”. Trabajo forzoso y gratuito en la guerra de la independencia charquina (1814-1817). “La idea base que me guió fue la queja de Joaquín de la Pezuela que decía que los artesanos especialistas en algunos oficios les ‘servían de balde’ (gratuitamente) a las fuerzas insurgentes, mientras que él no tenía ese respaldo para su ejército”, dice Roger Mamani, quien indagó que esta versión realista no siempre sucedía de ese modo.

Los trabajos especializados de armeros, herreros y carpinteros en el campo militar fueron remunerados por las fuerzas insurgentes, con hasta cuatro pesos. Los arrieros, encargados de transportar los pertrechos, víveres y otros materiales, tenían una menor remuneración.

Historia de BoliviaEn ese contexto es importante el Cuaderno de Cargo y Data de Francisco de Carpio, comandante de las partidas de avanzada de Juan Antonio Alvares de Arenales, que tenía su cuartel general en Vallegrande. En ese documento se establecen oficios, nombres y pagos a estos trabajadores, especialmente los arrieros, aunque no es posible cuantificar a esa fuerza laboral.

Los arrieros

“Muchas veces se ha visto este trabajo forzoso o gratuito, en el sentido en que ellos cargaban los pertrechos de guerra, que eran los reemplazantes de las bestias de tiro, arrastrando los cañones”, dice Mamani.

En base a otro documento, titulado “Interrogatorio que resulta a favor de los indios” el historiador Mamani muestra que los indios expresan ya una conciencia de la idea del trabajo forzoso y el trabajo gratuito.

“Ellos indican: este trabajo no es justo que lo hagamos sin remuneración, sin que nos compensen, no es justo que llevemos la carga de aquí para allá sin que nos paguen algo por este trabajo. Este documento es de 1810, poco después de la muerte de Pedro Domingo Murillo y antes del ingreso del ejercicio auxiliar al mando de (Juan José) Castelli”, dice Mamani.

Ese documento circuló en abril de 1810 con un gran impacto en su difusión en las comunidades indígenas, aunque mucha de la población no supiera leer.

Los oficios

Los armeros, carpinteros y herreros tuvieron un trabajo especializado dentro de la actividad militar, que era vital para continuar la guerra. Los herreros, por ejemplo, se encargaban de fundir los cañones para lo cual debían realizar aleaciones, utilizar moldes, hornos de fundición, etc. “Además se encargaron de hacer diminutas armas, de 23 centímetros, que funcionaban como fusiles”, dice Mamani.

¿Qué pasaba con los otros oficios que sirven para proveer de alimentos, vestido, agua, etc., a un ejército? Mamani explica, con base en estudios anteriores, que las comunidades locales provisionaban a las guerrillas de alimentos, forraje para los animales, vestimenta para los guerrilleros. En este caso, sin embargo, se trataba de un intercambio político bajo compromisos de devolver esos favores a las comunidades cuando se ganara la guerra.

Hasta ahora no se conoce la cantidad de trabajadores especializados que participaron en los ejércitos involucrados en la guerra de la independencia.// PIEB

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