a


Esta célebre patriota nació en La Paz, el 20 de octubre de 1787, hija de Don Bautista Goyzueta y de Doña Incolaza León Garicano, dama distinguida social y económicamente hizo; sin embargo, tuvo un desigual matrimonio tomando como esposo a Eugenio Choque Callata. Fue la compañera inseparable de Doña Vicenta Juariste de Eguino, compartió las fatigas y trabajos que demandaba la causa soñada por ellas, la “libertad”. En los momentos de la derrota sufrida en el año 1811, les cupo buscar el camino de los parajes escondidos, cuando perseguidas por Goyeneche, se retiraron a Sapahaqui, junto a la Eguino, estuvo en el encuentro de los indios sublevados que se dirigían a Caracato con la intención de pasar a degüello a las familias que se habían refugiado en ese sitio.

En 1814, cuando Valde Hoyos se alistó para defender la ciudad del ataque dirigido por los patriotas Pinelo y Muñecas, ella desafiando la oscuridad de la noche y poniendo en peligro su vida, se dirigió al encuentro de Pinelo, que acampaba en Munaypata y le puso en conocimiento el plan de la defensa; luego de haber cumplido su cometido, regresó a la ciudad y encabezando un grupo de cholos bien armados, se dirigió a Santa Bárbara, posesionándose en un sitio estratégico y en compañía de otra mujer de ese temple, llamada Ramona Sinosaín, dispararon los fuegos de un cañón contra las tropas realistas, con lo que lograron la victoria de los patriotas. No fue esta su única actuación, el 28 de septiembre actuó del mismo modo, cuando Valde Hoyos y las otras autoridades fueron sacadas del Cabildo, víctimas de la indignación popular y en un acto de vindicta pública fueron ultimados y arrastrados sus cadáveres por las calles de la ciudad.

En 1816, cuando Ricafort el sanguinario gobernador entraba en La Paz, con la consigna ya manifestada de no dejar en La Paz, más tesoros que lágrimas, ella fue perseguida por los soldados apodados “Los Tablas”, quienes la capturaron y la encerraron en una inmunda mazmorra, junto con Juariste Eguino y Manzaneda.Biografías de bolivianas

Fue juzgada y sentenciada a pagar 7.000 pesos al contado y luego ser fusilada, pero antes al ser sacada de la prisión, la despojaron de su hermosa cabellera, le quitaron sus vestidos y montada en un asno, así desnuda, la pasearon por la ciudad, arrojándole basura por el trayecto y al llegar a la plaza, en cada esquina a la vista del público le propinaban azotes, llegando a la plaza principal, la aseguraron a un poste del cuello y los brazos, dejándola desnuda para su pública exhibición hasta entrada la noche, no le dispararon porque creyeron que estaba muerta. Esta mujer toda sacrificio y honor para la Patria y especialmente para los paceños murió víctima de la pérdida de la razón el 4 de noviembre de 1854.// Opinión

0 comentarios:

Publicar un comentario

Estimado visitante:
Se aceptan todos los comentarios, siempre y cuando están dentro del marco del respeto y no sean SPAM. (Gracias por tu visita / comentario)

 
Top